De las piñas de Lilita a la piñata de Cristina

 
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Estaba volviendo de mis vacaciones un poco remolón, pero no hizo falta juntar fuerzas: la realidad se encargó de escribirme la columna. Gracias, Lilita; gracias Odebrecht, Majdalani, Boudou y Cristina, todos grandes colaboradores de este espacio. Sin ellos, sin su contribución, no me animaría a bajar dos líneas. Un ejemplo de lo generosos que son conmigo: el miércoles amanecimos con los afiches que muestran a Cristina acompañada de un texto breve: "El sol del 25 viene asomando". En las vísperas del 25 de Mayo (y de las elecciones), gran idea. El problema -muchachitos de La Cámpora- es la elección de la foto. La expresión de la señora es sombría. Ni Sol ni Luna. Tiene cara de tristeza, hartazgo y derrota. Cara de "qué corno hago en este afiche miserable". Si eso es lo que viene asomando, bajemos la cortina.

¿Otra foto inverosímil? La de Lilita Carrió tomando un café en Asunción con un ex espía argentino. Lo inverosímil no es el encuentro. Lilita obtiene buena información de todos lados. También de los servicios. Lo increíble es que foto e informe de esa reunión hayan provenido de la AFI (la ex SIDE). Tengo dos teorías para explicar que el organismo de inteligencia que depende de Macri haya puesto como objetivo a Lilita. Una es que su archienemiga Majdalani -virtual jefa de los espías y principal sospechosa de ese operativo- está empeñada en ganar el Guinness del ridículo, en que la echen y en superar las torpezas de Oscar "Soy yo, pelotudo" Parrilli, el anterior conductor de la AFI. La otra es que Lilita fue a Asunción a juntar fuerzas para invadir la Argentina e instituir un régimen teocrático.

A ver. Ya sabemos que Lilita es una ayatollah, una integrista de la moral, una denunciadora profesional y, por cierto, una candidata que está en campaña. También sabemos que los gobiernos, todos los gobiernos, incluido obviamente el de Macri, necesitan de funcionarios a los que se les pueda encargar tareas que nunca aceptarían un Federico Pinedo o una Gaby Michetti, por poner dos ejemplos. Para ciertas cosas hacen falta personajes que no le hacen asco a nada. Hasta Néstor y Cristina, tan puros y transparentes, tuvieron que taparse la nariz y recurrir a De Vido, Boudou, Aníbal Fernández, Josecito López, Milani, Stiuso... Macri viviría feliz y contento si Lilita hiciera como que Majdalani no existiera, si no cargara contra el presidente de la Corte, si no se despertara cada mañana pensando a qué corrupto va a desayunarse. Pero nada de eso ocurre. El...

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