Pierre Etaix: el mejor heredero de la gran tradición keatoniana

Un hecho decisivo de la vida de Pierre Etaix, que falleció a los 87 años, podría servir para darles la razón a quienes creen que el destino de un payaso siempre estará marcado por una mueca triste, por una tristeza irremediable. En 2010 nos enteramos de que 50.000 personas, entre ellas Woody Allen y Jean-Luc Godard, firmaron una carta en la que reclamaban el fin de una situación "inaceptable": la imposibilidad de ver las grandes obras de Etaix por culpa de una amarga e interminable disputa legal por cuestiones de derechos.

Tres años después el inexplicable entuerto pudo solucionarse y Etaix lo celebró en noviembre de 2013 en Mar del Plata junto con su cumpleaños número 85. Llegó como invitado de honor del festival de cine y allí pudo presentar una función de El suspirante, su ópera prima y obra maestra, que el crítico Hernán Schell evocó, al conocerse la noticia de su muerte, como "la película más keatoniana que jamás se haya hecho".

Al hablar con La Nacion en Mar del Plata, Etaix señaló a Chaplin, Max Linder, Harold Lloyd, Stan Laurel y Oliver Hardy como sus maestros, pero no puso en esa lista a Keaton. "No lo incluyo -dijo- porque durante cuarenta años no fue muy visto y no lo puder ver cuando era niño, pero desde luego Keaton y todos ellos tuvieron en mí una importancia extrema".

El destino unió en esa circunstancia al creador de La general y a su mejor discípulo, cuya obra también estuvo casi invisible por un larguísimo tiempo. Para las nuevas generaciones, El suspirante (1963) resultó toda una novedad. Un tributo al cine mudo a través del rostro impasible de Etaix, que sale al mundo resuelto a buscar novia y termina obsesionado con una mujer inalcanzable.

Etaix hizo apenas 10 largometrajes y cuatro cortos, uno de los cuales (Heureux Anniversaire, dirigido junto a su gran compinche Jean-Claude Carriere) ganó el Oscar en 1962. Pero esa obra tan escasa le alcanzó para quedar...

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