Pierde la Federal el control en comisarías

El proceso de reforma de la Policía Federal continuará en los próximos días con un cambio radical: gendarmes y prefectos se harán cargo de comisarías. Esa reingeniería ordenada por la ministra de Seguridad, Nilda Garré, es, en la práctica, una intervención a la fuerza que siempre tuvo a su cargo el control del delito en la ciudad de Buenos Aires.Los rumores se dispararon anoche en las tres fuerzas de seguridad, en una mezcla de incredulidad y enojo, según el color de uniforme del efectivo consultado. Aquellos que están al tanto de la medida confirmaron a La Nacion que serán transferidas al comando de la Gendarmería y de la Prefectura las comisarías 24a. (La Boca), 30a. (Barracas), 32a. (Parque Patricios), 34a. (Pompeya), 36a. (Floresta), 38a. (Flores), 22a. (Puerto Madero) y 46a. (Retiro).Dentro de la Policía Federal se vivió ayer una jornada de intenso nerviosismo. Trascendió que el jefe, comisario general Enrique Capdevila, había presentado la renuncia en disconformidad con la reforma en su fuerza. Esa versión, sostenida por importantes hombres de las fuerzas de seguridad, no pudo ser confirmada en el ministerio, donde se optó por no responder las consultas.Según pudo saber La Nacion, la cúpula de la Policía Federal habría decidido mantenerse en actividad, si el jefe de la fuerza hace efectiva esa renuncia. En las superintendencias, verdaderos ejes del poder interno policial, se habría acordado poner a la salida de Capdevila como forma de descomprimir el fastidio de los cuadros subalternos.Tampoco el clima era el mejor en las otras dos fuerzas involucradas en estos cambios. En la Gendarmería ya se buscaban "voluntarios" para hacerse cargo de las comisarías de la zona cercana al Bajo Flores, en especial de la que tiene jurisdicción sobre la villa 1-11-14. No habría, cuentan las fuentes, demasiados comandantes dispuestos a presentarse como candidatos al puesto de manera espontánea.Los prefectos también tienen muchas dudas sobre la situación que deberán afrontar. Si bien tienen sus cuerpos destinados a la seguridad, varios de sus hombres comentaban que no se sienten con capacidad de tomar el control de áreas metropolitanas.Tanto los gendarmes como los prefectos ven potenciales choques con la Policía Federal, una fuerza que tradicionalmente fue muy celosa de la intromisión de otras fuerzas en su territorio. Justamente, ésa es una de las cuestiones que pretende abolir Garré con sus medidas. En sus declaraciones públicas, la ministra había asegurado en los...

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