Petros Márkaris: 'La novela policial es ideal para comprender a las sociedades'

 
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ParísUn día, mientras trabajaba en el guión de la serie de televisión Anatomía de un crimen, Petros Márkaris advirtió que tomaba forma en su imaginación el perfil de una familia griega típica -pequeñoburguesa y simple- que parecía tener intenciones de existir. Su primera reacción fue mandarla al diablo: "En todos los géneros literarios, ya sea en el teatro o en el cine, todo el tiempo hay historias de pequeñoburgueses. ¿Qué más se puede escribir sobre el tema? Entonces me dije: olvídalo", relata el célebre autor griego en el film documental Asesinato en el Ágora.Pero los personajes resultaron ser de una persistente tozudez. Obstinados, lo seguían por todas partes. En cuanto se ponía a escribir, ahí estaban, sentados frente a él, mirándolo. Sobre todo el jefe de familia. "El suplicio persistió hasta el momento en que me dije que, para que hubiera decidido torturarme de ese modo, ese individuo sólo podía ser policía o dentista. Y como los dentistas son probablemente simpáticos, pero no representan ningún interés dramático, deduje que debía tratarse de un policía", contó.De ese diálogo interior nació el comisario Kostas Jaritos, un héroe anónimo que aprendió la profesión de policía durante el régimen de los coroneles y se abrió camino en la jungla de la corrupción y la burocracia gracias a un temperamento marcado por la tenacidad, la astucia y la obsesión por descubrir la verdad a cualquier precio. Y que nadie imagine que ese personaje es asimilable a los típicos comisarios que resuelven crímenes en la novela negra tradicional: fracasados, alcohólicos y sin esperanzas. Jaritos es otra cosa. No porque sea abstemio o no le guste comer. Simplemente porque hace todo con moderación.Una vez que el lector comienza a conocerlo, se da cuenta de que Jaritos vive y respira por su profesión, pero que ésta no le impide ver la realidad. Sobre todo, sabe que el fin no justifica los medios. Quiere hacer lo correcto de acuerdo con sus propios códigos de ética. Y si para lograrlo necesita mirar hacia al costado de vez en cuando? y bien, así lo hará. El personaje creado por Márkaris es una suerte de solitario, pero que nunca olvida al prójimo. Capaz de sentir sus penas y sus agonías, puede describirlas con sus propias palabras.Pero Jaritos es además mucho más que un pequeñoburgués típico: es el instrumento que utiliza Petros Márkaris para denunciar todos los vicios, infamias y padecimientos de la sociedad griega que, para colmo, hace cuatro años sufre las consecuencias del cataclismo de la crisis del euro. Las interminables disputas del policía con su esposa, Adriani, explosiva pero excelente cocinera, le permiten describir la intimidad particularmente animada de la cotidianidad de los griegos."Desde el siglo XIX, la novela policial es el género literario que ha permitido explicar los misterios urbanos. Es una excelente forma de comprender a las sociedades. Para todos aquellos autores, además, la literatura era la prolongación de la idea política -explica a adncultura en una entrevista, poco antes de viajar por primera vez a la Argentina-. Yo pertenezco a la generación de la posguerra civil en Grecia (1946-1949), para la cual todo siempre fue político. Esto quiere decir que hicimos gigantescos errores. Pero lo que quedó, aparte de esos errores, fue una pertinaz costumbre de pensar políticamente."En todo caso, Márkaris pertenece sin duda alguna a esa familia de escritores policiales contemporáneos integrada por el catalán Manuel Vázquez Montalbán, el italiano Andrea Camilleri, el francés Jean-Claude Izzo y el sueco Henning Mankell, para quienes contar una buena historia no basta. Todos, además, necesitan sopesar, triturar, trabajar las frases hasta obtener esa mezcla perfecta de ira, violencia, compasión, desesperanza y humor que conseguirá presentar un cuadro particularmente oscuro del mundo.Digno representante de uno de los pueblos más antiguos del planeta, Petros Márkaris responde con ironía cuando se le pregunta si, a título personal, deposita algún optimismo en el futuro: "Un gran escritor y dramaturgo alemán, Heiner Müller, dijo una vez que el optimismo es sólo falta de información. Y como a mí no me falta información, ya tiene la respuesta", ironiza.De padre armenio y madre griega, Márkaris nació en 1937 en Estambul, hizo su secundario en Viena, donde también estudió economía, y habla perfectamente cinco idiomas: griego, turco, alemán, francés e inglés. Cosmopolita que se reivindica como tal, fue libretista durante años del recientemente desaparecido director de cine Theo Angelopulos, tradujo a Goethe y a Brecht al griego y es autor en todos los géneros literarios imaginables, pero comenzó a dedicarse a la novela policial a los 57 años. Sus libros fueron traducidos a 14 idiomas y se venden en más de 20 países.En Noticias de la noche (1995), Jaritos tiene que investigar la muerte de una pareja de albaneses que parece ser un asesinato ordinario, hasta que también matan a la periodista que cubre noticias policiales en la televisión. El minucioso trabajo del comisario lo llevará a descubrir el mundo del tráfico de órganos y de niños, donde ex comunistas, atraídos por la ganancia fácil, no dudan en traicionar sus antiguos ideales...

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