Pese al deseo presidencial, la política no está dispuesta a ajustarse

 
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Fue, para Mauricio Macri, el mejor martes en mucho tiempo. La mayoría de los gobernadores peronistas (con las excepciones de los siempre ásperos Alberto Rodríguez Saá y Carlos Verna) le dieron al Presidente cierta garantía de que tendrá aprobado el crucial presupuesto del próximo año. Pocas horas antes, una mayoría de la Corte Suprema de Justicia votaba a Carlos Rosenkrantz como próximo presidente del tribunal en lugar de Ricardo Lorenzetti. Rosenkrantz era el candidato de Macri para presidir ese cuerpo desde que lo propuso como miembro del máximo tribunal de justicia del país.Con Lorenzetti, Macri siempre tuvo una relación contradictoria, a veces desconfiada. Durante gran parte de su gestión, el Presidente entendió que era el interlocutor más seguro que tenía en la Corte, pero dudaba al mismo tiempo de sus fluctuaciones y, sobre todo, de sus promesas incumplidas. Macri no quiso que fuera Lorenzetti quien le entregara los símbolos del poder presidencial el 10 de diciembre de 2015, después de que Cristina Kirchner se negara a hacerlo. Ese menester lo terminó cumpliendo el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo.También ese día le pidió a Lorenzetti que fuera toda la Corte, y no solo su presidente, quien asistiera al acto de asunción del nuevo jefe del Estado. Ejemplos de la sutil desconfianza que surcó esa relación desde el principio hasta el final. Macri confió siempre, en cambio, en que Rosenkrantz sería el presidente ideal de la Corte una vez que se asentara como miembro del tribunal, que conociera a los otros miembros, sus mecanismos de trabajo y sus personalidades. Horacio Rosatti, a su vez, se había desgastado en el combate contra Lorenzetti. Rosatti fue quien terminó tumbando a Lorenzetti de un sitial en el que parecía eterno, pero no pudo cosechar sus frutos. La política suele tener esas derivaciones inexplicables: a veces, el que conspira no gana.Doce de los catorce gobernadores peronistas le deslizaron ayer al Presidente que están dispuestos a apoyar la aprobación del presupuesto, uno de los mensajes claves que Macri puede dar a los mercados para calmarlos de una buena vez. El otro mensaje crítico es el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para apresurar el envío de dólares (o para ampliar el crédito de 50.000 millones de dólares).Pero el acuerdo con el Fondo está atado, de alguna manera, al acuerdo político de Macri con sus opositores. Después de las reuniones de ayer de los gobernadores con Rogelio Frigerio...

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