Pese al boom de los 0 km, financiar usados es negocio

 
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Fueron directo al nicho. Sabían que el mercado del usado necesitaba financiamiento. Lo probaba un dato objetivo: "En 2006, la financiación en ese mercado llegaba sólo al 5 por ciento, contra casi 40 por ciento en los 0 km", recuerda Natal de Torres, uno de los socios de lo que, con el tiempo, dejó de ser una apuesta de unos pocos para transformarse en una empresa asociada con el Grupo Comafi.De Torres y Ricardo Puiggari, otro de los impulsores del proyecto (hoy alejado), eran compañeros de trabajo en la financiera de Mercedes-Benz. El contacto con el mercado hacía que vieran a diario la oportunidad en los números: las ventas de usados superan en más del doble a las de vehículos nuevos. Un amigo en común los acercó a Hernán Marenco, ex empleado en el entonces Banco de Boston, y juntos formaron el grupo de socios que lleva adelante Mila Microlending. Tal era la expectativa, que abandonaron sus trabajos anteriores.La firma volvió a nacer cuando Alejandro Dodero, que ahora se desempeña como director de Finanzas, tomó el rol de inversionista para adquirirla y luego asoció al trío para llevar adelante su idea. Por aquellos días, el balance de la firma que administraba una tarjeta con acuerdos en supermercados y de préstamos era negativo. La compra apuntó a aprovechar la preexistencia de la empresa, pero el millón de dólares invertido no sirvió para valerse de un respaldo de marca. Empezaron de nuevo. El grupo pronto puso fin al modelo y continuó con el plan de concretar lo que veía un negocio seguro, aun usando un canal indirecto para llegar a los clientes. "Apuntamos a un nicho en el que no teníamos que enfrentar directamente a monstruos como los bancos: fuimos a agencias y multimarcas, donde ellos no estaban porque no les interesa...

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