Perros en el atardecer

Estos son los días en los que el sol se traslada al norte y los crepúsculos que veo desde mi estudio cortan el aliento. Cuando elegimos este lugar suburbano para construir la casa, lo primero que hice fue consultar una brújula. La orientación era perfecta. A medida que se avecine el invierno, anticipé, habrá tibieza en los espacios donde solemos pasar más tiempo. Viceversa, en la canícula (eso fue adrede), el calor será menos brutal.Cierto es que también tuvimos suerte, porque esos lotes estaban vendiéndose como pan caliente. Pero ¿qué es la suerte? No lo sé. A veces me da por pensar que no es sino el eco de nuestras acciones en la incomprensible inmensidad del universo. ¿Es posible que todos nuestros actos, hasta los más insignificantes, resuenen en armonía con lo desconocido y que llamemos a esa música fortuita "providencia", "destino" o "fortuna"?Estos son los días en los que la luz dura cada vez menos, y gracias a eso, a poco de mudarnos, descubrí algo que la ciudad asordina o enmudece. Cuando el sol se pone y empieza el breve reinado del crepúsculo, los ladridos surgen desde todos los rincones del barrio. La primera vez que oí este diálogo multitudinario pensé en Cervantes, porque llegaba la noche y los perros entablaban un coloquio. Aunque, al revés que el de Cipión y Berganza, solo ellos eran capaces de comprenderlo.Desde entonces, pasé mucho tiempo observándolos. No es un corear desordenado o caótico. Estoy tentado de afirmar que, durante una discusión acalorada, los humanos se interrumpen más. Los canes, en cambio, escuchan con cuidado y luego responden, con mayor o menor vehemencia, mediante ladridos enérgicos o bufidos indignados; o bien salen corriendo en cierta dirección (¿por qué, si la llamada provino de otro punto cardinal?) y observan con la intensidad propia de los seres que viven en un presente perpetuo.En ocasiones, uno, que es casi ciego en la penumbra, llega a advertir que todo el jaleo se debe a un gato que husmea jactancioso en los jardines. Pero, en general, el diálogo transcurre...

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