Pensar entre todos: organizaciones y vecinos se ponen sus barrios al hombro

 
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Participar es una forma de combatir la vulnerabilidad. Con esa consigna, son muchas las organizaciones de la sociedad civil que impulsan actividades de todo tipo para estimular a los vecinos de los barrios más necesitados, ayudándolos a ver el potencial que tienen como comunidad organizada y a proyectar logros colectivos que mejoren su calidad de vida.¿La forma? Todo aquello que está por hacerse: desde murales para dar color a paredones abandonados o una senda peatonal para que los chicos crucen la calle hasta procesos más estructurales, como construir viviendas, zanjeo de calles o poner en valor espacios públicos.Una de las entidades que trabaja con este criterio es la Fundación Irradia. Ezequiel Verta, coordinador de programas, explica que ellos identifican casos de participación ciudadana que ya hayan funcionado bien, con resultados sustentables y sostenidos en el tiempo, y los replican en otras comunidades. "Son un pretexto para motivar: lo importante es sentar una base y la voluntad de acción", señala.María Fernanda Malnis, directora ejecutiva de Irradia, describe que el objetivo es enseñar a las comunidades a organizarse, a mostrarles que tienen la capacidad de buscar soluciones diversas. En uno de sus programas proponen hacer intervenciones de un día, bien específicas. Por ejemplo, en Del Viso, la comunidad está revalorizando con juegos una zona verde al costado del ferrocarril, un pedido que surgió de un taller participativo. "Estas intervenciones urbanas promueven un pensar colectivo del espacio compartido, y que genera una serie de valores que pueden traducirse en liderazgo, conocimiento de la comunidad, apropiación de lo público, es decir, esto de que lo público no es de nadie, pero en realidad es de todos", subraya Malnis.Para Patricio Sutton, director de Red de Comunidades Rurales, "la participación ciudadana es fundamental porque si no conocés tus derechos muy pocas veces vas a poder exigirle al Estado lo que te corresponde". Luego, subraya, hay que poner manos a la obra: "Mostrar que es factible generar cambios es lo que expone las falencias y las necesidades".Todos acuerdan en que el solo hecho de identificar las problemáticas y organizarse para ver cómo solucionarlas, ya les da a los habitantes de estos barrios otra entidad.Ariel Sosa, director de programas de Hábitat para la Humanidad Argentina (HPHA), coincide en que "son los propios vecinos los que saben qué hace falta, quienes llevan en sus agendas las necesidades, muchas veces invisibilizadas en las agendas públicas". Y agrega: "Mientras no llega la respuesta del Estado, se ponen al hombro soluciones. Por ejemplo, organizarse para recolectar la basura, porque hay barrios a los que nunca llega el camión. Y eso puede ser tomado por los gobiernos y transformarse en una solución permanente".Uno de los proyectos que lleva HPHA en el barrio Los Ceibos, en González Catán, además de incentivar los procesos de autoconstrucción de viviendas, implica la planificación participativa para traer mejoras a toda la comunidad. Allí surgió la idea de hacer un camino de evacuación de hormigón para moverse los días de lluvia, cuando las calles se vuelven anegables. Estos 350 metros de asfalto permitieron el acceso de los chicos a las escuelas y de medios de transporte para...

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