'Pediremos lo que nos corresponde'

 
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CARACAS (El Nacional/GDA).- Grupos vecinales, organizados y espontáneos, que se sumaron a la convocatoria de cacerolazo hecha por Henrique Capriles, rechazan la estigmatización de las manifestaciones y sostienen que sólo la protesta de carácter pacífico podría hacer ver al Consejo Nacional Electoral (CNE) las intenciones de un sector de la población, que pide revisar el resultado electoral del domingo pasado.Cemir Alcalá, que reside en Montalbán, considera que siempre y cuando las acciones sean pacíficas no hay motivo para dejar de hacerlas. Precisamente, sostiene, de esa manera se llevó a cabo el cacerolazo del lunes. "De los edificios bajaron después de las 16, durante la proclamación del presidente Nicolás Maduro en el CNE. La gente se fue congregando en las plantas bajas de los edificios", dijo la joven, de 19 años.Lo que empezó como una pequeña reunión de 15 personas se convirtió dos horas más tarde en una concentración con cientos de vecinos. "Desde mi ventana vi llegar a 30 funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana, que se quedaron ahí como dos horas", dijo Adriana Martínez, de Montalbán.Canciones a favor de Maduro y las cacerolas que sonaron ventilaron las diferencias políticas en Antímano. Rosángel Betancourt señaló que, lejos de lo que cualquiera pudiera esperar, no hubo roces entre grupos de adversarios. "Sólo se limitaron a protestar puertas adentro de sus casas. Ése es el país que quiero, donde no haya violencia", dijo.Lo mismo ocurrió en Catia, señala Juan Ruiz, que hizo sonar las cacerolas desde la ventana de su casa para mantenerse a resguardo. "La calle es un termómetro de temperaturas altas. Debemos tener mucho tacto para ser escuchados por las instituciones", señaló. Pese a esto, no deja de expresar su opinión. "Si se ratifica a...

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