Pedidos de acuerdos cortos y expectativas por Ganancias: las claves de la negociación salarial

 
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Desde el Gobierno se pide un acto de fe: se pretende convencer de que no hay tope oficial para negociar subas de salarios, pero al mismo tiempo el mensaje es que hay que confiar en que la inflación de todo el año se ubicará entre 20 y 25%, tal como lo estipula la meta anunciada por el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay. Desde parte del sindicalismo, donde proyectan reclamar subas mayores para recuperar poder adquisitivo, se responde con la posibilidad de un camino intermedio: que haya acuerdos por seis meses en lugar de por un año, o incluso por menos tiempo, para monitorear qué pasa con la capacidad de compra de los ingresos. Desde las empresas líderes de mercado, y al menos según los datos de la encuesta permanente de SEL Consultores hecha en enero, se admite que se presupuestó un aumento de 30% en el monto destinado al pago a los empleados.

Pero éste último no es un dato con el que se identifiquen todos los empleadores. Entre ellos hay muchas diferencias, como las que se dan también entre asalariados: un segmento de los empleados está expectante por los cambios en el impuesto a las ganancias, luego de años en los que la carga fiscal afectó fuertemente y en forma creciente sus ingresos, por la desactualización del esquema y por las distorsiones que crearon las últimas medidas del kirchnerismo. En el universo de asalariados, claro, eso es algo que para muchos no tendrá impacto por cobrar salarios más bajos.

El aire de febrero, el mes previo al inicio formal de muchas negociaciones, se llenó de ruidos. Quizá más que en años anteriores, por la llegada de un nuevo gobierno y sus promesas.

De la mano de la meta de una inflación que baje hasta llegar a 5% en 2019, se plantea el objetivo de que cada año los sindicatos acepten una suba inferior a la del anterior. La credibilidad y la confianza serán elementos vitales, según puntualizan los economistas Marcelo Capello y Vanessa Toselli del Ieral, de Fundación Mediterránea, quienes en un trabajo estimaron las fuertes diferencias en los efectos que puede haber de una reforma en Ganancias, según cuáles sean las modificaciones. El informe estima también que, en términos de poder adquisitivo, el salario formal promedio se redujo 4,1% en 2015, tras una caída similar que ya había sufrido el año previo. Mientras tanto, la recaudación del impuesto que pesa sobre los trabajadores creció 10,7% en términos reales, es decir, corregidas las cifras por inflación.

¿Creerán y confiarán las...

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