Pasión, traición y dinero, tras el 'Monet maldito'

 
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Hay un Monet que está "maldito". Y está en la Argentina, mas no expuesto en un museo, una galería o entre la colección privada de un coleccionista: está dentro de un sobre lacrado por orden judicial en una oficina de la Interpol local.La maison de Yerres, una composición figurativa del padre del impresionismo en el siglo XIX, es objeto de un litigio entre dos personas que alguna vez se amaron, un empresario poderoso y una profesora de historia que durante casi dos décadas fueron pareja y que desde hace más de un decenio se disputan no sólo esa pintura y otras seis, sino la propiedad de una empresa cuyo capital supera los 50 millones de dólares.Sus nombres están salpicados en 25 causas judiciales, miles de fojas y centenares de kilos de papel que revelan una guerra que aún está lejos de concluir.Jamás hubieran podido imaginar Claude Monet o sus contemporáneos Eugène Boudin, Jean Baptiste Guillaumin, Albert Marquet que sus creaciones terminarían en una oficina policial, momentáneo escenario neutral, mientras aquel hombre exitoso en los negocios, Jorge Raúl Cermesoni, y aquella dama que le dio una hija que hoy tiene casi 20 años, Amalia Kahl, se cruzan acusaciones."Acá, básicamente, hay un problema de propiedad de las obras. No son del señor Cermesoni, por eso hace 13 años que las busca y no las encuentra", explicó a LA NACION Kahl, en una comunicación telefónica desde el departamento en el que vive, en el centro de Avellaneda, el mismo donde los agentes de la Sección de Protección del Patrimonio Cultural de Interpol de la Policía Federal encontraron el lunes pasado, dentro de un placard, cuatro de las siete pinturas en pugna: aquel Monet; Antibes, les fortifications, de Boudin; Gelée blanche en Ile de France, de Guillaumin, y Un dans un atelier d?ami, de Marquet.Y agregó: "El no es coleccionista, porque de arte no entiende nada. La que sabe de arte soy yo. Y, de hecho, fui quien eligió ese Monet para nuestro departamento, por lo que representaba".Hay, como publicó LA NACION en su edición del jueves pasado, otras tres obras en litigio, L?espagnole devant le mirror, del malagueño Pablo Picasso; Femme?s essuyant apres le bain, de Edgar Degas, y The lighthouse at Honfleur, del holandés Johan Barthold Jongkind.Cermesoni, que tiene 83 años y que en 1999 dejó a su ahora enemiga procesal por la sobrina segunda de ella, casi medio siglo menor que él -es lo que ha afirmado Kahl-, está de viaje y regresará el 20 de este mes, según explicó a LA NACION la persona que...

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