Parque Chas: el secreto del barrio porteño que puso un freno al delito

 
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Parque Chas es el barrio con la menor tasa de robo en la ciudad de Buenos Aires. Los 17.489 vecinos que viven allí sufrieron 187 robos el año pasado, un 53% menos de lo registrado por el Ministerio de Justicia y Seguridad porteño en 2017. Esas calles circulares en las que puede perderse quien no conoce la zona son un escollo natural contra el delito.Sin embargo, Parque Chas tiene su secreto para ser el lugar más seguro. "Nosotros vigilamos el barrio entre todos. Si gritás para pedir ayuda, aparecen cinco personas. No sentimos miedo por los robos, pero nos asusta un poco que este código de convivencia algún día desaparezca", dijo María Girimoldi, que coordina las actividades del Club Saber, principal centro comunitario de la zona.En Parque Chas no hubo homicidios en 2018 y los motochorros atacaron 34 veces, un número bastante más bajo que el del resto de la ciudad. Los vecinos confían en el espíritu barrial como barrera contra el delito.Los datos estadísticos reflejan la sensación de seguridad sentida por los vecinos en Parque Chas. Según datos oficiales, es el barrio porteño con la tasa más baja de robos. Durante 2018, esta cifra fue de 107 asaltos cada 10.000 habitantes, "Este es un barrio donde todavía hay personas que se sientan en la vereda, mientras los chicos juegan, incluso durante la noche, algo que no pasa en otros lugares. Hay un código de convivencia que lo construimos los propios habitantes del lugar. Hay personas de otros barrios que viven con paranoia porque sufren hechos de inseguridad, y a nosotros eso no nos sucede", contó Grimoldi, mientras dos niños corrían tranquilos en la calle Llerena.En Parque Chas -donde no se registraron homicidios durante 2018- funcionan al menos cinco clubes y centros comunitarios que se presentan como punto de reunión para personas mayores, y ofrecen talleres culturales y deportivos. Por ejemplo, en el Club Saber se montó una importante biblioteca popular. También allí, hay espacios gratuitos de apoyo escolar para niños y adolescentes que, según dicen los vecinos, resultan claves para mantener a los jóvenes alejados de las adicciones y del delito.En el comedor de ese club, durante la tarde de ayer, una camarera levantaba pedidos de enormes sándwiches y a través de las ventanas las calles lucían relajadas. "Estamos sorprendidos por la cantidad de edificios que se han construido en la zona. Y eso no ha cambiado la dinámica del barrio. Los chicos siguen siendo muy respetuosos. Estamos viviendo...

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