Las Parejas: de los años dorados a la recesión amenazante

 
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LAS PAREJAS, SANTA FE. - "Ahí tenés. Con las bolsas de carbón lo ves clarito." Andrés Godoy señala el banco donde los paquetes esperan apilados. "Antes vendíamos por lo menos 60 por semana. Ahora, con suerte, llegamos a 20", completa.

"Es sencilla la cuenta: la gente no hace más asado, a no ser que junte leña", aporta un hombre eterno sentado en un banquito detrás del mostrador.

Andrés es dueño de una de las verdulerías de la avenida 21, la segunda más transitada de la ciudad. Desde principios de año, dice, nota que sus vecinos "se cuidan mucho" con lo que gastan y hacen compras "para el día". También piden más fiado y se atrasan "casi siempre" con los pagos, cuenta con una media sonrisa.

"Es una cadena. Si para el campo, paran las fábricas, y la gente tiene menos para gastar. Empieza a medir lo que compra, se pasa a las marcas más baratas y se priva un montón. Nosotros aguantamos", enumera Sandra O. Enamorada de un parejense, llegó aquí desde Brasil hace 18 años. Ya vio a Las Parejas en varias versiones: en plena crisis de 2001, en la época de esplendor de los primeros años de kirchnerismo, durante la "batalla" por la 125 y en la vuelta a la luna de miel con el Gobierno.

El ojo experto que esta morocha simpática de 45 años desarrolló como cajera de su autoservicio le da motivos para preocuparse. "Entra menos gente y lleva poquitas cosas", relata a LA NACION mientras llena un balde azul para limpiar el piso. Es miércoles por la tarde. El autoservicio de Sandra está vacío.

En Las Parejas, las calles y las veredas son anchas, abundan los bulevares, las motos y las bicis. Los perros, de todos y de nadie, están bien cuidados y duermen impasibles al sol. Las huellas del esplendor de los "años de oro" del campo, de la mano del boom de las commodities, están a la vista: casas amplias, buen mobiliario urbano e iluminación, autos y camionetas, la mayoría, con no más de cinco años de antigüedad.

El grueso de los alrededor de 600 comercios de la ciudad se reparte entre las avenidas 21 y la 20, que son las principales. Se ven sólo un puñado de locales vacíos. Sin embargo, en el resto, hay preocupación. Desde fines del año pasado y con más fuerza este año, los comerciantes (la mayoría es dueña de los locales) observan una caída en las ventas. Para todos, el motivo central está clarísimo: se vende cada vez menos maquinaria agrícola, cuya fabricación es el músculo productivo de esta ciudad, en la que viven unas 15.000 personas.

A la merma se suman la inflación y la incertidumbre, de cara al recambio presidencial de diciembre. Pero el parate en las fábricas...

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