El papel de los conceptos en la teoría jurídica: algunas aplicaciones a problemas comerciales

Autor:Mario G. Bacigalup Vértiz
 
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Bacigalup Vértiz, El papel de los conceptos en la teoría jurídica: algunas
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El papel de los conceptos en la teoría jurídica: algunas
aplicaciones a problemas comerciales*
Por Mario G. Bacigalup Vértiz
Capítulo Primero
METODOLOGÍA DE LAS CIENCIAS
§ 1. Comparación de la metodología usada por las distintas ciencias
Es sabido que el grado de desarrollo de las distintas disciplinas científicas no
es uniforme
1
. No todas han alcanzado métodos que aseguren que siguiendo cada
uno de sus pasos, se pueda arribar necesariamente a la solución buscada (esto es
lo que se conoce como método “algoritmizable”), ni la posibilidad de la formalización
lógico-matemática
2
.
No cabe duda de que la ciencia jurídica no ha alcanzado los estadios más altos
de dicha evolución. En este sentido es de destacar que muy recientemente se han
desarrollado las primeras formulaciones teóricas que podrían permitir a nuestra dis-
ciplina avanzar en el camino hacia la sistematización axiomática en aquellos aspec-
tos susceptibles de aceptar tal tratamiento
3
.
Pero la sistematización axiomática de la totalidad de los problemas actuales de
la ciencia jurídica no parece alcanzable, al menos por ahora; no por una cuestión de
tiempo, sino por la naturaleza de esos mismos problemas a resolver
4
.
* Bibliografía recomendada.
1
Bunge, Mario, Seudociencia e ideología, Madrid, Alianza Editorial, 1985, p. 27 a 30.
2
En tal sentido se ha manifestado que las distintas etapas que se pueden señalar a lo largo de
la historia de las ciencias (aun cuando no todas las ciencias que han llegado al último estadio hayan
pasado por cada uno de los estados intermedios) es la siguiente: una etapa meramente descriptiva;
una segunda taxonómica o clasificatoria; luego una llamada legal (caracterizada por la atribución de
relaciones de causa-efecto a los fenómenos antes aislados en categorías); en cuarto lugar la etapa
de la medición o cuantificación; luego la formalización (introduce el cálculo), y por último la axiomati-
zación (sistematización a través de la derivación de las consecuencias de la base axiomática, obteni-
das mediante ciertas reglas de transformación) (conf. Guibourg, Ricardo A. - Ghigliani, Alejandro M. -
Guarinoni, Ricardo V., Introducción al conocimiento científico. Apéndice: La ciencia, Bs. As., Astrea,
1984, p. 35 y siguientes).
3
Tal el caso de la lógica deóntica a partir de von Wright, y en nuestro medio los estudios de Al-
chourrón y Bulygin en metodología de las ciencias jurídicas y de Guibourg sobre formalización de
conceptos (von Wright, Georg H., Norm and action: A logical enquiry, Londres, Routledge & Kegan
Paul, 1963 (tr. castellana de Pedro García Ferrero, Norma y acción: Una investigación lógica, Madrid,
Tecnos, 1970; Alchourrón, Carlos E. - Bulygin, Eugenio, Introducción a la metodología de las ciencias
jurídicas y sociales, Bs. As., Astrea, 1974; Guibourg, Ricardo A., La nulidad y su definición, en “Dere-
cho filosofía y lenguaje. Homenaje a Ambrosio L. Gioja, Bs. As., Astrea, 1976, p. 7).
4
En efecto, una serie de tareas previas a la sistematización carece de “procedimientos efecti-
vos de solución”. Ello quiere decir que no existen reglas que determinen unívocamente cada uno de
los pasos del procedimiento que conduzca a la solución buscada. Tal es lo que sucede con la identifi-
cación de todos los enunciados de derechos válidos (“fuentes”), relevantes para solucionar un c aso; o
la determinación de las circunstancias definitorias de esos “casos” (o sea, separar una categoría de
Bacigalup Vértiz, El papel de los conceptos en la teoría jurídica: algunas
2
§ 2. Distintas aplicaciones de los conceptos y las clasificaciones en las ciencias
Habida cuenta de lo expresado en el parágrafo anterior, merece tratarse con
algún detenimiento por su relación con las posibilidades de la ciencia jurídica lo
referido a la fase clasificatoria de las ciencias (ver nota 2).
Un antecedente que no puede dejar de citarse en la historia de la evolución de
las ideas relativas al papel de las clasificaciones, es el de la dialéctica platónica. Es
materia controvertida el alcance que el método dialéctico tuvo en Platón. Tampoco
parece posible reducir a un único sentido el que Platón daba a su método. Su filosof-
ía, en general, no puede ser entendida bajo la forma de un sistema cerrado
5
. Al res-
pecto se han señalado al menos dos formas principales en las que Platón usaba la
expresión “dialéctica”. En ciertos diálogos (como el Fedón, el Fedro y en parte la
República), la dialéctica es un mecanismo de ascenso de lo sensible a lo inteligible
(entendida esta expresión, en el sentido de captación directa de ciertas realidades,
por medio del intelecto)
6
. Esto se relaciona con la “teoría de las ideas” de Platón
7
. El
origen de esta teoría parece relacionarse sintetizando las cosas con el interés de
Platón por las indagaciones de Sócrates acerca de los conceptos generales de la
ética; y esto, a su vez vincularse con una inclinación de aquél (fundada en la tradi-
ción filosófica griega), de considerar que allí donde existe un conocimiento, debe
existir un objeto susceptible de ser conocido. Este parece ser el origen de las inda-
gaciones sobre la justicia “en sí”, la piedad “en sí”, la valentía “en sí”
8
. Un ejemplo de
este estilo de dialéctica aparece en el siguiente pasaje del diálogo Fedón
9
.
situaciones, por el hecho de merecer una distinta solución normativa en términos de prohibición, per-
misión u obligación); o la solución de los problemas de indeterminación semántica (ambigüedad y
vaguedad de los conceptos jurídicos), etcétera. Ninguna de estas cuestiones se soluciona “mec áni-
camente” (Alchourrón - Bulygin, Introducción a la metodología de las ciencias jurídicas y sociales, p.
133 a 137). O dicho en otras palabras, hay cuestiones que no son susceptibles de una “respuesta
única”.
5
Jaeger, W erner, Paideia. Die formung des griechiscen menschen, 1933-1945 (tr. castellana
de Joaquín Xirau libros I y II y Wenceslao Roces libros III y IV Paideia. Los ideales de la cultura
griega, México, Fondo de Cultura Económica, 1957, 2ª ed., 1993), p. 459 y 450.
6
Ejemplo de este sentido de la expresión “dialéctica”, aparece en Platón en diálogos como el
Fedón, el Fedro, y la República (ver Ferrater Mora, Jo sé, voz “Dialéctica”, en Diccionario de filosofía,
Madrid, Alianza Editorial, 1979, 4ª ed., 1982, vol. I, p. 796 y siguientes).
7
Los términos idea y eidos en griego provienen ambos del verbo iden que significa “ver”. Antes
de que la filosofía griega le diera a estos términos un significado particular, significaban lo visto sensi-
ble. Luego de Platón, pasan a significar la “forma interior” (naturaleza o esencia de las cosas, el ver-
dadero ser de las cosas). Pero el aporte específico de Platón implicó que estas expresiones pasaran
a significar “vista de la mente” o “vista del alma”; la capacidad del intelecto de captar la “ esencia” de
las cosas” (Reale, Giovanni, Platone. Alla recerca della sapienza segreta, Milan, Rizzoli, 1998 tr.
española de Roberto Heraldo Bernet, Platón. En búsqueda de la sabiduría secreta, Barcelona, Her-
der, 2001, p. 182).
8
Jaeger, Paideia, p. 484 y 485.
9
Este diálogo se sitúa en el momento en que Sócrates va a ser ejecutado, luego de la condena
del tribunal ateniense, mediante el suministro de cicuta, y éste se encuentra rodeado de sus discípu-
los. Naturalmente los discípulos están muy tristes por la situación de Sócrates, y éste trata de per-
suadirlos de que la muerte que está por enfrentar no es motivo de preocupación para él. En ese inten-
to de persuasión surge la discusión acerca de la inmortalidad del alma y los intentos de Sócrates por
demostrar este punto mediante argumentos racionales. Ante el planteo de uno de sus discípulos, en
cuanto a las dudas que le dejaban los argumentos de Sócrates, éste trae a colación el vivo interés
que le habían despertado en su juventud los llamados filósofos de la naturaleza, y su interés por des-

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