Panorama Social de América Latina 2008. Pobreza, Exclusión, Desigualdad distributiva

RESUMEN

Las tasas de indigencia y pobreza disminuyeron nuevamente en la región en el año 2007, alcanzando el 34,1% y el 12,6% de la población respectivamente

 
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Capítulo I :Pobreza, exclusión social y desigualdad distributiva
A Evolución reciente de la pobreza

Las tasas de indigencia y pobreza disminuyeron nuevamente en la región en el año 2007, alcanzando el 34,1% y el 12,6% de la población respectivamente. Si bien las proyecciones indican que la tendencia a la reducción de la pobreza continuaría durante 2008, no sucedería lo mismo con la indigencia, debido principalmente al alza en los precios de los alimentos. A su vez, la crisis financiera internacional desatada recientemente podría incrementar, de manera moderada, tanto la indigencia como la pobreza hacia 2009.

1. Evolución económica

En 2007 América Latina y el Caribe tuvo un desempeño económico favorable, caracterizado por un crecimiento del PIB de 5,7%, que equivale a un incremento del producto por habitante de 4,3%. Con este resultado se acumulan cinco años de expansión continua, durante los cuales el PIB per cápita se ha incrementado desde US$ 3,960 en 2002 a US$ 4,712 en 2007 (cifras expresadas en dólares constantes de 2000).

Todos los países de la región registraron en 2007 un incremento neto del PIB per cápita, aunque en magnitudes diversas. Algunos crecieron a un ritmo superior al 7% anual, incluyendo a Argentina (7,6%), Cuba (7,3%), Panamá (9,7%) Perú (7,6%) y Uruguay (7,2%), mientras que otros presentaron resultados más magros, como Ecuador (1,0%), Haití (1,5%) y México (2,0%). También merece destacarse que 12 de los 18 países de la región presentaron tasas de crecimiento iguales o superiores a las de 2006 (véase el cuadro I.1).

Tal como se muestra en el Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2007-2008, entre 2003 y 2007 el crecimiento económico de la región se produjo en un contexto externo favorable. Además de la expansión de la economía mundial y la liquidez disponible en los mercados internacionales, el acelerado proceso de industrialización de países en desarrollo asiáticos, particularmente China e India, generó un incremento de la demanda y, en consecuencia, de los volúmenes de exportaciones de la región, así como una mejora en los términos de intercambio (CEPAL, 2008b).

No obstante, el panorama económico internacional ha mostrado cambios a partir de 2007, tanto por una desaceleración del crecimiento, como por el aumento de la inflación a escala global. El aumento de los precios internacionales de alimentos y energía que se acentuó a partir de ese año aceleró la inflación y, si bien este proceso se debilitó a partir de la segunda mitad del 2008, fue parcialmente contrarrestado por la devaluación que experimentaron algunas monedas domésticas. Por su parte, la crisis financiera de los Estados Unidos está afectando –y continuará afectando– el crecimiento de las exportaciones y también el flujo de remesas que beneficiaron a la región en los últimos años. Algunos rasgos actuales de las economías latinoamericanas, como su menor vulnerabilidad externa, una fortalecida solvencia fiscal y elevados niveles de reservas posibilitarían la aplicación de políticas anticíclicas destinadas a mitigar el efecto de ese entorno externo sobre el desempeño de la región. De cualquier manera, aunque mejor preparada para enfrentar esta situación internacional que en el pasado, no cabe considerar que América Latina sea inmune y su evolución durante la segunda parte del 2008 y en el 2009 va a reflejar los desarrollos en curso. Así, CEPAL estima un crecimiento del PIB de 4,6% para América Latina y el Caribe en 2008, cifra que, pese a ser inferior a la de 2007, “representa la continuidad por sexto año consecutivo de un ritmo de crecimiento del PIB per cápita superior al 3%, hecho inédito al menos durante los últimos 40 años” (CEPAL, 2008b). Será sin embargo en 2009 cuando los efectos de los desarrollos recientes serán mayores ya que se espera que el PIB regional crezca en el entorno del 3%.

La expansión económica se tradujo en la generación de nuevos puestos de trabajo, con el consiguiente aumento de la tasa de ocupación en 0,5 puntos porcentuales. Con ello, la tasa de desempleo urbana promedio para América Latina continuó su tendencia a la reducción en 2007, situándose 0,6 puntos porcentuales por debajo de la de 2006, y 2,3 puntos debajo del promedio 2000-2005. La disminución del desempleo se presentó de manera generalizada en los países, con reducciones respecto a 2006 que superaron 1,5 puntos porcentuales en Argentina, Colombia, Panamá, Paraguay, República Bolivariana de Venezuela y Uruguay. Solamente México mostró un leve aumento de la tasa de desempleo urbana en este período, aunque esta sigue siendo una de las más bajas de la región (véase nuevamente el cuadro I.1).1

Se estima que la tasa de desempleo promedio de la región en 2008 alcanzará 7,5% –medio punto por debajo del año anterior– producto de la continuidad del crecimiento registrado. La merma que este experimentaría en 2009 podría llevar, sin embargo, a un estancamiento del nivel de ocupación y a modificar la tendencia a la baja del desempleo, cuya tasa podría, entonces, elevarse lentamente.

Por su parte, la inflación se situó en torno a 6,4% para la región, lo que representa un aumento de 1,4 puntos porcentuales respecto a 2006. Con ello se interrumpió la tendencia a la disminución que se había venido observando anteriormente. En estas cifras inciden especialmente el incremento en el costo de los alimentos, cuyo impacto sobre la pobreza es analizado más adelante en este capítulo, y el alza en el costo de la energía, fenómenos que se presentaron con mayor fuerza desde mediados de 2007 y que han continuado durante la primera parte de 2008. En el resto del 2008 se advierte una desaceleración de la inflación, ante la caída de los precios internacionales de los “commodities”.

Este comportamiento se extendería durante el 2009 ante la desaceleración que experimentaría el nivel de actividad económica.

Finalmente, las remuneraciones medias mostraron un bajo crecimiento promedio en 2007, de 1,1%, inferior al que se había observado el año previo (2,5%). Este resultado se vio influido positivamente por el apreciable incremento registrado en Argentina, de más de 12%. Las remuneraciones reales mostraron un deterioro de al menos 1% en Bolivia, Cuba, Guatemala, Nicaragua y Perú. El avance fue menor en 2008 como consecuencia de la mayor inflación y, no obstante que ella se reducirá el año próximo, el debilitamiento del proceso de generación de empleo asociado al menor crecimiento económico hace prever que su expansión en términos reales sea nula.

2. Situación de la pobreza y la indigencia en el nivel regional

Las estimaciones más recientes para los países de América Latina, correspondientes al año 2007, muestran que la incidencia de la pobreza alcanza a un 34,1% de la población de la región. De ellos, quienes viven en condiciones de pobreza extrema o indigencia representan un 12,6% de la población. Estas cifras implican que en 2007 hubo 184 millones de personas pobres, incluyendo a 68 millones de indigentes (véanse el gráfico I.1 y los cuadros I.2 y I.3).2

Los datos para 2007 dan cuenta de una tendencia continuada a la disminución de la pobreza y de la indigencia que se viene presentando en la región desde 2004. Con respecto al año 2006, la pobreza se redujo en 2,2 puntos porcentuales, mientras que la indigencia hizo lo propio en 0,7 puntos porcentuales. Estas variaciones, acumuladas a las de los años previos, conllevan a que las tasas de pobreza e indigencia se encuentren 9,9 y 6,8 puntos porcentuales por debajo de las de 2002, lo que representa un avance ostensible.

Las mencionadas disminuciones de las incidencias se han manifestado también en el número de personas bajo las líneas de pobreza e indigencia, que se redujeron, en términos netos, en 9 millones y 3 millones de personas respectivamente entre 2006 y 2007.3 Con ello, el número de personas pobres ha disminuido en aproximadamente 37 millones con respecto a 2002, entre los cuales se incluyen 29 millones de indigentes.

Si se compara las cifras actuales con las de 1990, se constata que la situación actual de la región es visiblemente distinta a la de hace 17 años. Si bien el porcentaje de latinoamericanos que vive en condiciones de privación sigue siendo muy elevado, este ha descendido 14 puntos porcentuales desde inicios de la década de los noventa. En el caso de la pobreza extrema la reducción ha sido aún más significativa: mientras en 1990 una de cada dos...

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