El oscuro laberinto de las vacunas

Alberto Fernández y Lito Nebbia

Ya es hora de que Alberto Fernández se desintoxique de tanto Litto Nebbia . Cuando ayer, delante del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez , citó a su cantante favorito creyendo que citaba a Octavio Paz , el Presidente coronó una oleada de malentendidos que, con distinto grado de comicidad, ha anegado al país en estos días . Sostuvo que "los mexicanos salieron de los indios, los brasileños salieron de la selva y los argentinos llegamos en los barcos". En realidad, Paz dijo otra cosa, y fue para burlarse de los argentinos. Con todo el cariño del mundo, por supuesto, ironizó: "Los mexicanos descendemos de los aztecas, los peruanos descienden de los incas y los argentinos descienden de los barcos". Más divertida que la equivocación fue la aclaración de Fernández. Demostró no entender lo que su referencia tenía de reprochable : se justificó con cifras de la inmigración europea, en vez de pedir disculpas a Brasil y su gente por la profundidad de sus prejuicios. Nada que sorprenda. En noviembre de 2019 elogió a Evo Morales diciendo que "es el primer presidente boliviano que se parece a los bolivianos". Y esa vez Nebbia no tuvo nada que ver.

El diputado Eduardo Bolsonaro , impulsivo hijo del presidente Jair, no esperó las excusas: ayer lo trató de racista y, hablando de barcos, dijo que el que se está hundiendo es la Argentina. 03, que es el nombre con que lo identifica su papá, quien tiene enumerados a sus hijos, mejoró mucho. Comparada con otras agresiones a Fernández, la de ayer fue de una inesperada sutileza. Más tarde se sumó el propio presidente Bolsonaro, en un tweet en el que él aparece con una comunidad indígena, acompañado por la palabra "selva". Por suerte en Brasilia está el pacifista Daniel Scioli , quien con sus muletillas diplomáticas sabrá disolver estos conflictos.

Este paso de comedia hace juego con el contexto general. La visita misma del primer ministro Sánchez tiene los rasgos de un enredo . El líder socialista llegó acompañado de una comitiva de empresarios, como si se tratara de un viaje de inversores. Sin embargo, cada uno de esos ejecutivos llegó con su propia queja por el trato que reciben sus negocios. Como Fernández, también son prejuiciosos: temen que la Argentina termine en un régimen similar al de Venezuela.

Observada desde Madrid, la visita del socialista también es, en sí misma, un poco equívoca. Llegó a Buenos Aires y sigue hacia San José de Costa Rica huyendo de la...

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