Oscar cantado: un instante prodigioso para recuperar la identidad extraviada

 
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Acercándose cada vez más al centenario de su creación, el Oscar vuelve a ser un modelo para armar. Y la Academia de Hollywood es consciente de que esa (re)construcción empieza en la ceremonia de entrega del premio más icónico del cine. Desde esta perspectiva, la velada de anteanoche (la número 91 de la historia del Oscar) fue la primera prueba de un proceso de transformación que tardará un tiempo en configurarse.La Academia trata de salir del laberinto de una ceremonia que en los últimos años extravió su identidad, perdió atractivos y, por añadidura, se fue quedando sin rating. Se metió en ese lugar, entre otras cosas, por haber dejado de funcionar como un show televisivo muy especial en el que se celebra la idea del cine como gran espectáculo. En vez de ir en busca de las fórmulas más originales para representar al cine en una velada única, el Oscar se convirtió en un pastiche que tomaba prestados toda clase de materiales surgidos de otras fuentes.En su lucha por escapar de la hibridez, la Academia ganaría un tiempo crucial si tomara de su fiesta como inventario para el futuro los momentos más genuinamente identificados con el cine. Esto ocurrió anteanoche una sola vez. Al subir al escenario para cantar juntos "Shallow", el tema ganador del Oscar a la mejor canción, Lady Gaga y Bradley Cooper transformaron el tedio en un prodigio.La escena es irresistible, para verla muchas veces sin empacharse. Lo que aparentaba ser un error en la transmisión, con movimientos en el backstage que normalmente se hacen mientras hay publicidad, se transformó muy rápido en otra cosa. Pronto entendimos que esas imágenes no eran casuales y la cámara avanzaba desde el fondo del escenario, como ocurría en Nace una estrella, para atrapar otro momento único. En este caso transmitido en vivo y en plena fiesta del Oscar.Sin presentaciones ni voces en off, Gaga y Cooper subieron al escenario y de a poco...

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