Oro, hambre, saqueos y complicidades.

Autor:Pino Solanas
Cargo:Cineasta
RESUMEN

Termina otro año con la tragedia de millones de niños acosados por la pobreza y el hambre, con miles de muertos por desnutrición o enfermedades curables

 
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Termina otro año con la tragedia de millones de niños acosados por la pobreza y el hambre, con miles de muertos por desnutrición o enfermedades curables. Un genocidio social evitable que entre el 2000 y el 2002 se cobró cerca de 100.000 víctimas -según el INDEC- y que al final de la década habrá dejado otros 100.000 muertos si continúan las políticas neoliberales.

El hambre es un crimen evitable y consentido por una cultura de la hipocresía, cuya violencia cotidiana, silenciosa y sistemática mata a millones de compatriotas. En este mismo diario "Tato" Pavlovsky escribía el 22/11/08:"No debe valer más la vida de un desaparecido que la de un niño que muere de hambre, ni de los 27 que mueren por día por causas evitables.(..) La indignación debiera ser la misma."

Pero son más quienes lo toleran, o miran para otro lado, que quienes se rebelan ante estos crímenes aberrantes.

A la Argentina le sobran recursos económicos para acabar con esta inmoralidad: ¿cómo puede haber hambre en un país que produce 134 millones de toneladas de alimentos al año y que tiene inmensas reservas itícolas, abandonadas a la depredación de las flotas pesqueras extranjeras?. ¿Con qué argumento se tolera la desnutrición, cuyas secuelas pueden ser irreversibles, existiendo millonarios recursos minerales, se acumula superávit fiscal y cientos de miles de chicos jamás probaron un durazno o una manzana?

En la Quiaca, el obispo Pedro Olmedo continúa denunciando con huelgas de hambre y crucifixiones, una desnutrición que afecta al 50% de la población. Los más desprotegidos son nuestros hermanos aborígenes, con el mayor índice de mortalidad infantil. Están condenados al hambre por el despojo de sus territorios originarios, que les daban el alimento: es el viejo racismo colonial en democracia.

En Salta, el gobernador del Frente para la Victoria, Juan Urtubey, permitió arrasar en este año 400.000 hectáreas de bosques nativos y la Legislatura aprobó el desmonte de 5.000.000 de hectáreas más.

Acabo de ver personalmente el sistema de explotación aplicado por los terratenientes: cientos de niños indígenas indocumentados son empleados por $ 120 al mes para limpiar árboles volteados. Sin agua ni alimentos, expuestos a las alimañas y a leguas del poblado, duermen en el suelo tapados con un nylon.

Entregar los recursos naturales que permitirían terminar con el hambre y la indigencia, es la otra cara del crimen del hambre.

Para el periódico inglés "Minning Journal", Argentina tiene la...

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