Ocultamientos y suspicacias que suman incertidumbre

 
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El 23 de junio de 2011, en una visita al Instituto Leloir, se derrumbó sobre el piso, lo que le dejó un tajo en la cabeza.Unas 48 horas más tarde, reveló que la secundaría como http://www.lanacion.com.ar/1626519-a-un-dia-del-parte-de-cristina-boudou-no-asumioDurante el anuncio comentó que, en el momento de la caída, la diputada María Laura Leguizamón le había advertido: "¡Es una señal, es una señal!" Ella coincidió. Creyó que había establecido una misteriosa vinculación con su esposo: en el Leloir se encontró con el médico que había atendido a Néstor Kirchner el día de la asunción del mando, cuando también él se cortó la cara por un golpe.Si no hubiera tomado por la vía de la superstición, la Presidenta podría haber interpretado la "señal" de otra manera.http://www.lanacion.com.ar/1626651-mauricio-macri-boudou-no-tiene-mucha-autoridad-moral-ante-la-poblacion, terminaron provocándole un problema de salud que convierte a la selección del compañero de fórmula en una decisión más trascendente. Sobre la política pesa una incógnita médica agigantada por el deterioro de Boudou: ayer la Casa Rosada, consciente del riesgo electoral al que se somete, intentaba disimular el interinato del vicepresidente como un mero trámite burocrático.La salud presidencial está rodeada de gran ocultamiento. Anteanoche los médicos de Olivos informaron que la señora de Kirchner tiene un hematoma en el cráneo, derivado de un traumatismo ocurrido casi dos meses antes, sobre el que ellos no habían informado nada.De modo que la novedad no fue una: fueron dos. Ahora se conoce que el 12 de agosto la Presidenta ingresó al Sanatorio Otamendi no, como se dijo entonces, para un examen ginecológico de rutina, sino porque se había desplomado una vez más.Aunque desde Olivos no lo hayan consignado, se sabe que en esa oportunidad la atendió el prestigioso Armando Basso, neurocirujano del Otamendi. ¿Era la primera vez que la veía? Algunos especialistas comentan que, después del percance del Instituto Leloir, a Cristina Kirchner se le realizaron estudios a través de los cuales se habría detectado una afección leve en el lóbulo frontal, conocida como síndrome de Moria, cuya principal manifestación es la desinhibición.Con independencia de esta versión, hay un interrogante más elemental que carece de respuesta: ¿por qué la Presidenta sufre esas caídas? ¿Cómo se vincula el hematoma que le descubrieron con el malestar circulatorio que la llevó hasta la Fundación Favaloro? ¿Cuál es la situación anímica...

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