Obligaciones en general. Disposiciones generales

Autor:Fernando A. Ubiría
Páginas:353-356
 
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De manera coherente con lo normado para el conjunto del articulado, se ha ordenado una “parte general” de la materia obligacional, siguiendo el modelo velezano (Libro II, Sección 1ª, Parte 1ª, Título I) y a pretéritos anteproyectos y proyectos de reforma.

En el trabajo objeto de comentario, cabe resaltar especialmente la incorporación de una “deinición” de obligación (y su contemplación a la luz de su naturaleza jurídica), lo previsto en orden a los “elementos” que la integran, la entidad de la llamada “obligación natural”, lo normado acerca de la buena fe y, inalmente, lo estipulado en materia de “efectos”. En el análisis de tales tópicos inca-remos nuestro aporte.

La primera innovación reside en la introducción del concepto de obligación a través del art. 724 que prescribe: “La obligación es una relación jurídica en virtud de la cual el acreedor tiene el derecho a exigir del deudor una prestación destinada a satisfacer un interés lícito y, ante el incumplimiento, a obtener forzadamente la satisfacción de dicho interés”.

Recordemos que Vélez Sarsield, en la nota a su art. 495, explicitó las razones por las que consideraba impropio o extraño a un código de leyes la formulación de deiniciones: lo estimó ajeno a las atribuciones del legislador, “del dominio del gramático y del literato en el lenguaje ordinario y atribución del profesor cuando la expresión es técnica”. Sostuvo sabiamente que, como excepción, deinir es procedente cuando por su intermedio se brinda “una regla de conducta, o por la inmediata aplicación de sus vocablos, o por su inluencia en las disposiciones de una materia especial”, es decir, cuando resulte “legislativa” por “tener por objeto restringir la signiicación del término a las ideas que reúnan todas las condiciones establecidas por la ley”.

Los autores del Proyecto en los “Fundamentos” explican que solo se incluyeron deiniciones con “efecto normativo y no meramente didáctico en consonancia con la opinión de Vélez Sarsield”, y así conceptualizaron a la obligación, decisión que no compartimos ya que no advertimos que clariique, dote de mayor certeza ni, por tanto, apuntale la seguridad jurídica del sistema.

En efecto, por lo pronto es sabido es que la “teoría general de las obligación”, quizá el apéndice más cientíico del Derecho (con razón llamada la “matemática jurídica”), tiene un carácter lógico que permite una contemplación legal codiicada similar en los diversos países, en los que se prescriben reglas uniformes o al menos semejantes, característica que se acentúa en los países de tradición romanista, con un prestigio que se traduce en expresiones simples y a menudo invariables no obstante el tiempo y el espacio (Lafaille).

Entre tantas deiniciones doctrinarias se cuenta con la que brinda las Institutas, y tal como lo han reconocido renombrados tratadistas nacionales y extranjeros a lo largo del siglo XX, todavía tiene vigencia pues, con sencillez y contundencia, explica adecuadamente el fenómeno: “la obligación es un vínculo jurídico, de acuerdo con nuestro Derecho civil, que nos constriñe a pagar alguna cosa” (Institutas, III, Tít. 13, proemio). De ella se desprenden sus características esenciales: que importa

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una relación jurídica, la vinculación entre el derecho subjetivo del acreedor y el deber jurídico del deudor, así como el contenido patrimonial de la prestación. La cita y análisis de otras deiniciones que explican satisfactoriamente excede el propósito de este trabajo.

Entendemos que la deinición proyectada no delinea o precisa una...

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