Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Sala Ii, 11 de Julio de 2016, expediente CNT 062578/2012/CA001

Fecha de Resolución:11 de Julio de 2016
Emisor:Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Sala Ii
 
EXTRACTO GRATUITO

Año del B. de la Declaración de la Independencia Nacional Poder Judicial de la Nación CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO -

SALA II SENTENCIA DEFINITIVA NRO.: 109130 EXPEDIENTE NRO.: 62578/2012 AUTOS: NUÑEZ N.J.F. c/ JAUREGUY SACIA s/DESPIDO VISTO

Y CONSIDERANDO:

En la ciudad de Buenos Aires, el 11 de julio de 2016, reunidos los integrantes de la Sala II a fin de considerar los recursos deducidos en autos y para dictar sentencia definitiva en estas actuaciones, practicado el sorteo pertinente, proceden a expedirse en el orden de votación y de acuerdo con los fundamentos que se exponen a continuación.

La Dra. G.A.G. dijo:

Contra la sentencia de la instancia anterior se alzan las partes actora y demandada a tenor de los respectivos memoriales obrantes a fs. 230I/231I y fs.

234I/242

I. También apela el perito contador sus honorarios (fs. 243I), por considerarlos reducidos.

Se agravia la parte actora por cuanto la Judicante de grado entendió

que no se encontraba demostrada la categoría laboral pretendida en el inicio y, consecuentemente, desestimó las diferencias salariales reclamadas. Asimismo controvierte lo decidido en grado con relación a las horas extras que la Sra. Juez de grado rechazó, tras considerar que las horas devengadas fueron canceladas con los pagos fuera de registro y, consecuentemente, se queja de la base salarial tomada en cuenta por la Dra. P.R. que no ponderó su verdadera categoría de oficial y el trabajo extraordinario realizado.

Por su parte se queja la demandada por cuanto la Sentenciante de la anterior instancia reputó demostrada la incorrecta registración del vínculo (conforme –a su criterio- una falsa fecha de ingreso y el pago clandestino de horas extras) e hizo lugar a las indemnizaciones previstas en la ley de empleo, así como se queja de la procedencia de las multas que emanan de los arts. 2 de la ley 25.323 y 80 de la L.C.T.

Daré tratamiento en primer lugar a la queja que vierte la parte actora, quien controvierte que la Judicante de la anterior instancia no hubiera considerado demostrada la pretendida categoría de oficial.

Tal como surge de los respectivos libelos iniciales, sostuvo el actor que, pese a encontrarse registrado con la categoría de “obrero interno”, efectuaba tareas acordes a la categoría de “oficial” prevista en el CCT 152/91, tales como el manejo de la máquina llenadora rotativa y, según las necesidades operativas de la empresa, se ocupaba Fecha de firma: 11/07/2016 de realizar diferentes relevos de los operarios encargados de las máquinas etiquetadoras, Firmado por: G.A.G., JUEZ DE CAMARA Firmado por: M.A.M., JUEZ DE CAMARA Firmado por: M.C.F., SECRETARIO INTERINO #19794511#157064458#20160711114611030 Año del B. de la Declaración de la Independencia Nacional Poder Judicial de la Nación CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO -

SALA II vaciadoras y de rotación. Por su parte, la empleadora negó dicha circunstancia y sostuvo que, al igual que los restantes operarios internos, el demandante efectuaba trabajos generales, limpieza, carga y descarga de vehículos y clasificación de envases, entre otras similares. Manifestó que, ocasionalmente, cubría alguna ausencia por enfermedad u otros motivos de los operadores de las máquinas, suplencia que concluía apenas se reincorporaba el operario ausente (conforme lo dispuesto en el art. 148 del CCT 152/91 que prevé la denominada polivalencia funcional). Explicó que, por ello, abonaba el rubro “adicional art. 148”.

Concluyó la Dra. P.R., luego de analizar las declaraciones testimoniales vertidas por L. (fs. 187/188) y Silcan (fs. 225/226), ambos testigos propuestos por el demandante, que no se encontraba debidamente acreditado que las tareas prestadas por N. encuadraran en la máxima categoría laboral prevista en el convenio colectivo, en tanto ni siquiera se encontraba denunciado en el inicio que el actor efectuara tareas de mantenimiento, armado y desarmado de las máquinas que operaba, ni que cumpliera las demás tareas enumeradas por el CCT aplicable, correspondientes a la categoría de oficial.

Ahora bien, más allá de la negativa impuesta por la empleadora en el responde y las tareas que describieron los testigos que comparecieron a declarar en autos, como desempeñadas por el trabajador, lo cierto es que, tal como destaca la recurrente, la propia accionada reconoció en el certificado de trabajo acompañado a fs. 21 como categoría cumplida por el accionante la de “oficial”, sin perjuicio de que se le abonaron remuneraciones correspondientes a la de “obrero interno”, como surge de los recibos de haberes obrantes en la causa. Dicha circunstancia coloca al accionar de la empleadora en la denominada doctrina de los actos propios, ya que se advierte objetivamente que su conducta procesal se contrapone con su accionar anterior.

Cabe recordar que la regla “venire contra factum propium nulle conceditur”, expresión latina que define sintéticamente la denominada doctrina de los actos propios, se funda en la inadmisibilidad de una postura que contradiga una conducta anterior, válidamente asumida por el litigante. Ello así, porque el principio de la buena fe no sólo es aplicable a la relación jurídica que mediara entre las partes, sino también al proceso en el que se ventila la controversia entre sus integrantes, con la finalidad de preservar la seguridad jurídica (S.D. Nº 71.807 del 31/8/93 in re “D., R.A. c/

Transporte Sur Nor C.I.S.A.” y, en igual sentido S.D. Nº 72.977 del 17/3/94 in re “L., D.A. c/P., A.”, ambas del registro de esta Sala).

Consecuentemente, toda vez que pese a haber reconocido como categoría del trabajador la de oficial, J.S. registró el vínculo y abonó salarios correspondientes a la de obrero interno, corresponde hacer lugar a la queja vertida por la Fecha de firma: 11/07/2016...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA