Nuevos adversarios desafían a Macri

 
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Italo Calvino sostuvo que "cada ciudad recibe su forma del desierto al que se opone". Con los sujetos políticos sucede algo parecido. Su identidad se modela en relación con otros. Son lo que los demás los dejan ser. Hasta las últimas elecciones, el contorno del Gobierno se fue delineando en oposición al kirchnerismo. A partir de ese momento, han aparecido otras contradicciones más determinantes del perfil oficialista. Las reformas que Mauricio Macri envió al Congreso son un papel de tornasol para que aflore esta nueva generación de duelos. En el centro de la escena, estridentes y extorsivos, se instalaron los Moyano.

Hugo Moyano volvió al lugar que había ocupado durante el ciclo de Menem y después de que murió Néstor Kirchner. Se ofrece como una alternativa intransigente al dialoguismo sindical. Siempre dentro del peronismo clásico. Nada que se confunda con marxismo. Salvo esto: aquellas tragedias se convirtieron, ahora, en farsa.

A diferencia de lo que sucedió con la reforma laboral de Fernando de la Rúa, esta vez no fue Hugo quien habló de una "banelco". El que sugirió que corrieron coimas fue Pablo, su hijo hiperquinético. Hugo suele decir que él no lo maneja. Pero Pablo, que recibió como legado la conducción del sindicato, lleva su rostro tatuado sobre un hombro. Con su denuncia, el heredero de Moyano insultó a los demás dirigentes de la CGT. Sobre todo a Juan Carlos Schmid, quien está en la conducción en representación de los Moyano. Irreflexivo, Pablo también injurió a su hermano, Huguito, el abogado. Porque, cuando habló de la "banelco", Huguito ya había conseguido borrar de la ley la cláusula que más molestaba a papá Hugo: la que liberaba a las empresas de responsabilidades ante el incumplimiento de una subcontratista con los aportes patronales. ¿Se habrá beneficiado también Huguito de la "banelco" fantaseada por su hermano?

Los triunviros de la CGT no reaccionaron a la afrenta. Apenas Héctor Daer aclaró que "en la CGT suele haber matices". ¿Será un nuevo nombre de las coimas? Es una broma. Seguro Daer estaba distraído, paseando por Roma, con Schmid, de la mano del padre Carlos Accaputo. Habían ido a ver al Papa, que no los recibió. Prefirió hablar con Pablito, amigo de Gustavo Vera y huésped de monseñor Marcelo Sánchez Sorondo.

Los secretarios de la CGT no previeron que alguien reaccionaría con otra dignidad. Miguel Pichetto, el líder de los senadores peronistas, gritó, envuelto en llamas: "La reforma no se va a tratar hasta que...

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