Con un nuevo secretario de Estado, Trump endurece su visión del mundo

RESUMEN

WASHINGTON.

 
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WASHINGTON.– En uno de los cambios más anticipados de su gabinete, el presidente Donald Trump despidió ayer al secretario de Estado, Rex Tillerson, que será reemplazado por un halcón: el director de la CIA, Mike Pompeo. La decisión puso fin a una relación tensa y alineó el día a día de la política exterior con la filosofía "Estados Unidos primero".

Tillerson se enteró de que había sido despedido a la par que el resto del mundo, según la versión de sus asesores. "Pompeo será nuestro nuevo secretario de Estado. ¡Hará un trabajo fantástico! ¡Gracias a Tillerson por su servicio!", tuiteó Trump.

"Gina Haspel se convertirá en la nueva directora de la CIA, y la primera mujer en serlo. ¡Felicitaciones a todos!", añadió Trump.

Aunque la salida de Tillerson del gobierno era un secreto a voces desde hacía meses, su salida –abrupta, desprolija– dejó atónitos a varios en Washington.

Tillerson mantenía una relación ríspida, incómoda, con el presidente, y el Departamento de Estado había quedado marginado del manejo de varios rincones estratégicos de la política exterior de Estados Unidos. Pero su despido quedó envuelto en una frialdad cruda, despojado de decoro: Trump tomó la decisión por su cuenta, solo, y no lo llamó hasta horas después de echarlo. Apenas le dedicó una línea en el comunicado oficial: le agradeció su servicio y dijo que se había "logrado mucho" durante su gestión. No identificó un solo logro.

"No lo discutí realmente mucho con él, sinceramente. Tomé esa decisión yo solo. Rex no estaba, como saben, en este país", justificó Trump a periodistas, ayer por la mañana, en los jardines de la Casa Blanca, antes de subirse a su helicóptero para emprender viaje a California, adonde ayer por la tarde visitó prototipos del muro que prometió construir en la frontera con México.

Tillerson había aterrizado unas horas antes en Washington, tras un furtivo regreso de una gira por África. Visiblemente cansado, con voz temblorosa, se despidió, horas después, solo, en la sala de prensa del Departamento de Estado. Dijo que se irá el 31 de marzo, agradeció la "honestidad e integridad" del cuerpo diplomático y al secretario de Defensa, Jim Mattis. No mencionó a Trump ni una sola vez, pero le dejó un mensaje al presidente ruso, Vladimir Putin.

"Rusia debe evaluar cuidadosamente cómo sus acciones están en el mejor interés del pueblo ruso y del mundo en general. Continuar en su trayectoria actual es probable que conduzca a un mayor aislamiento de su parte, una...

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