El nuevo mapa de la industria láctea: las pymes avanzan en las góndolas

 
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Después de una dilatada negociación, la cooperativa SanCor finalmente llegó para convertirse en una sociedad anónima y sumar al gigante Adecoagro como nuevo accionista, a cambio de una inversión de US$400 millones. Claro que en el medio, las idas y venidas en las conversaciones con otros potenciales compradores -como el grupo neozelandés Fonterra- y la menor producción -como producto de la diáspora de muchos productores de leche- se tradujeron no solo en una caída en la participación de mercado de SanCor, sino también en la reconfiguración del mapa de la industria láctea. La crisis de la mayor cooperativa del sector trajo aparejadas la aparición de nuevos jugadores y la consolidación de pymes que hasta no hace mucho tenían una participación muy reducida a su ámbito de producción regional.

"De alguna manera la crisis también nos ayudó. Cuando los consumidores están con el bolsillo un poco más apretado, se animan a probar cosas nuevas y a incursionar en segundas marcas", reconocen en la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (Apymel).

"Este es un mercado altamente competitivo y muy sensible a la variable 'precios', y para aprovechar las oportunidades que por una u otra razón aparecen de manera casi permanente se debe agudizar el ingenio en producción, packaging o sistemas de distribución. Quizá la situación particular de alguna empresa en su momento haya incrementado esas posibilidades, pero no deja de ser una situación coyuntural", coincide Ercole Felippa, presidente de la cooperativa cordobesa Manfrey, que acaba de inaugurar una planta de leche larga vida dentro de su complejo industrial de la localidad de Freyre. La fábrica demandó una inversión de $100 millones y le permitirá a Manfrey potenciar su presencia en el mercado porteño.

Otra de las marcas en ascenso es Luz Azul. La empresa surgió como una división de la Cooperativa Eléctrica de la ciudad de Azul, que contaba con una pequeña planta de lácteos. En 2012 la fábrica pasó a manos de Gabriela Benac, que conocía la industria, ya que había participado de la gestión de una pyme láctea familiar en Olavarría. Bajo la nueva gestión, Luz Azul amplió su cartera de productos -que hoy incluye más de 50 artículos, incluyendo quesos duros, semiduros y blandos, mozzarella y dulce de leche- y puso en marcha una red de locales propios que hoy incluye diez sucursales propias y trece franquicias, repartidas en la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires, y que factura $30 millones...

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