Un nuevo y dramático escándalo

No fue obra de la política, sino de los jueces y los curas. Por esas puertas inesperadas ingresó de repente en la agenda pública un debate incómodo: la creciente y peligrosa presencia del en la Argentina. Un conflicto ignorado por el kirchnerismo en diez años de poder casi absoluto. En esa década, el tráfico, producción y consumo de drogas crecieron exponencialmente en el país. Los vínculos de la droga con la política, las policías y sectores judiciales son ya inocultables. La pregunta que nadie quiere responder, tal vez porque todos presienten una respuesta muy triste, es hasta qué madrigueras del Estado penetró el monumental negocio del http://www.lanacion.com.ar/1638849-scioli-se-diferencia-del-gobierno-y-pide-debatir-la-ley-de-derribo-de-vuelos-narco.Los obispos gritaron primero. Ellos no tienen información reservada, pero cosechan las noticias que les llegan a las parroquias o que son susurradas en los oídos de los curas. La Corte Suprema de Justicia, que bramó después, tampoco cuenta con información propia, pero sus miembros leyeron y escucharon con asombro las historias que les contaron los jueces federales del Norte. http://www.lanacion.com.ar/1638083-denuncian-jueces-del-norte-la-falta-de-recursos-contra-el-narcotrafico. La policía parece no existir y la política se pone de perfil ante ese drama. Hasta las encuestas señalan que una importante mayoría social considera muy fácil el acceso a las drogas. Cree en lo que existe. La http://www.lanacion.com.ar/1638908-jose-sbatella-acusa-a-la-justicia-de-no-tener-voluntad-para-investigar-el-narcotraficode hecho en la Argentina.La política se divierte, entre tanto, con vanos debates. ¿Debe aplicarse en el país un sistema de derribo de aviones? Una parte del Gobierno se manifestó en contra. Otra parte opinó que es una alternativa que debería analizarse. Palabras inútiles. La Argentina no tiene radares en sus fronteras para detectar vuelos clandestinos. Y si los tuvieron, tampoco cuenta con aviones militares para provocar los derribos. Una sonora denuncia de corrupción aparece cada vez que un gobierno anuncia una política de radarización de las fronteras. Es llamativo. ¿No serán denuncias hechas por los que les conviene que el país siga sin radares?La Corte Suprema y la Iglesia le hicieron, además, un favor a la verdad entera. Contaron un relato que abarca a todo el territorio nacional. La propaganda kirchnerista ubicaba el flagelo sólo en Santa Fe y en Córdoba, dos provincias gobernadas por opositores. El...

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