Con una nueva pista, el oeste porteño será el polo runner más codiciado

RESUMEN

El circuito de 400 metros ubicado en el Parque Chacabuco tendrá una carpeta sintética homologada por la IAAF; se inaugurará los primeros días de diciembre

 
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El sol se oculta detrás de la autopista 25 de Mayo ayudado por unas nubes. Y el Parque Chacabuco va cambiando de ritmo. Las veredas que rodean el espacio verde se convierten en un corredor para cientos de personas que circulan a diferentes velocidades, esquivando obstáculos y con cuidado de no chocar a nadie, especialmente en la salida de la estación Emilio Mitre de la línea E de subte. Es un recorrido alternativo que pronto quedará reemplazado por otro circuito, ya conocido, pero renovado. El primero de nivel profesional en la ciudad que estará a disposición de los vecinos.

Algunos frecuentes corredores cuando terminan la rutina o antes de empezarla se detienen en medio del parque y, apoyados en la reja, observan con la mirada perdida las lenguas de color azul que se abren por delante. La vieja pista de atletismo, aquella que fue de polvo de ladrillo y luego de arenilla, cambió radicalmente su aspecto: ahora luce con una carpeta sintética homologada por la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (), al igual que el resto de los materiales y sus dimensiones.

A los 400 metros de tartán -así se denomina el material sintético poroso con el que se fabrican las pistas de atletismo- sólo les falta pintar los ocho andariveles para que se convierta en el escenario más codiciado por los runners del oeste porteño. Y quizá de la ciudad entera, donde hay varias pistas, pero la única con características similares a las de Parque Chacabuco se encuentra en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo () y sólo está habilitada para los deportistas. Existe, sin embargo, un proyecto para construir un circuito que rodee la Plaza Rubén Darío, en , que también estará a disposición de los corredores.

"Es un espectáculo, mirá cómo se ve, está lindísima. Creo que todos nos vamos a volcar a la pista; el desafío más grande es cuidarla y que se mantenga en buen estado", dice Jorge Vigillito, apoyado sobre una baranda y con los ojos perdidos en la pista. Todos los martes, jueves y sábados, Jorge llega desde Almagro, donde vive, para entrenar ahí. Aunque desde marzo, cuando comenzaron las obras, lo hace alrededor del parque. "Lo que temo es que se convierta en algo privado o que cobren entrada, aunque si cobran y ponen un guardia para cuidarla, pago con gusto", opina.

Las obras estuvieron a cargo de la Subsecretaría de Deportes de la ciudad con el apoyo del Banco Ciudad y la Asociación Ñandú, que organiza la maratón internacional...

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