Una nueva amenaza de bomba en la Casa Rosada activó la seguridad oficial

 
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Lo sufrieron Mauricio Macri, Gabriela Michetti y María Eugenia Vidal. Pero también Cristina Kirchner, su hija Florencia, la diputada de GEN Margarita Stolbizer o intendentes como Julio Garro. La ola de amenazas, intimidaciones y (en menor medida) agresiones directas sufridas por dirigentes del Gobierno y la oposición en las últimas semanas preocupa a la Casa Rosada.

Ayer, una nueva amenaza de bomba alteró el ritmo de la Casa Rosada. Poco después de las 20, oficiales de bomberos y Policía Federal comenzaron las tareas de inspección, que incluyeron perros y personal especializado. Ni Macri ni sus ministros más importantes se encontraban en sus despachos a esa hora.

Deseosos por evitar que el "efecto contagio" convierta esta escalada en algo permanente, y descartando que se trate de una "ola de violencia orquestada", desde el poder piensan en una respuesta que tiene dos planos: por un lado, mostrarle a la sociedad (y a quienes perpetran las amenazas) que hay un castigo rápido y efectivo para los hechos delictivos. Por otro se ultiman detalles de una serie de medidas de seguridad que evite la "propagación irracional" de alarmas que, en su inmensa mayoría, nunca terminan de concretarse.

"Está claro que la mayoría de estos hechos no tiene conexión política. La decisión, en todos los casos, es que no haya impunidad", afirmó a LA NACION la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Desde su ministerio incluyen en esta extensa lista de amenazas "sin conexión política" las llamadas intimidatorias dirigidas al departamento del Presidente en Avenida Libertador, donde vive el titular de la AFI, Gustavo Arribas, pero también a los dos tuiteros que utilizaron el idioma árabe para amenazar a Macri, a quien llamó a la fundación Suma para amedrentar a Michetti, y hasta el joven que amenazó "matar al Presidente" antes de la llegada del primer mandatario a Mendoza, ayer.

Fuera de esa lista, cerca de Bullrich incluyen los ladrillazos y las piedras que alcanzaron a la camioneta color champagne a la que se subieron el Presidente y sus colaboradores el viernes, luego de un acto en Mar del Plata. "Ahí sí hay gente identificada del Movimiento Teresa Rodríguez, al que se le pudo sumar algún joven camporista", afirman en ese ministerio.

"El patrón común es la habilitación de la violencia como lenguaje de la política. Pero la mayoría son locos, resentidos, adolescentes o jóvenes anti-Estado, no hay una mano negra", explicaron en el Gobierno. Un asesor de Macri lo...

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