Notas al pie

AutorMatilde Zavala de González
Páginas391-432
NOTAS AL PIE
XXIV
Art. 1760. Cosa suspendida o arrojada.
1 La denominación fue sugerida por LLAMBÍAS pues, según su entender, la calificación como “colectiva”
insinúa una obligación del grupo mismo, el cual no es sujeto de derecho (Tratado, t. IV-B, p. 281, nota
393; y “Responsabilidad colectiva o anónima”, ED, 83-783).
Sin embargo, según el Diccionario de la Lengua Española, “colectivo” es no sólo aquello
perteneciente o relativo a un grupo, sino también lo que tiene la “virtud de recoger o
reunir”. Esta última es la acepción aquí pertinente, cuando varios sujetos quedan enlazados
por la pertenencia a un grupo del cual emana un daño.
2 Así también lo propugnaban a lgunos fallos: “La posibilidad de imputar responsabilidad a un individuo
por su participación en un grupo de personas cuya conducta ha causado un daño se sustenta en la
aplicación analógica del art. 95, Cód. Penal y 1119, Cód. Civil” (C. Civ. Com. Formosa, 24/8/09, LL
Litoral, 2010-381, y RCyS, 2010-II-67, con nota de SAUX, Un caso de responsabilidad colectiva.
Miembro no identificado de un grupo agresor).
3 DE MELO, Da culpa e do risco, p. 106.
4 De allí que el art. 1119 del anterior Código tenía en vista a los que transiten por la calle o
en terrenos por los que las víctimas tenían derecho a circular.
5 LLAMBÍAS, Tratado, t. IV-B, p. 286.
En el art. 1119 del Código derogado ya se trazaba una delimitación subjetiva sobre los
responsables, cuando había incógnita sobre cuál era la habitación de la casa o edificio de
donde procedía el daño. Según esa norma, respondían todos, lo cual significa, en sentido
contrario, que si se conoce el lugar de proveniencia, no puede comprometerse a quienes
habitan en lugares diferentes. Dicho entendimiento mantiene vigencia en el Código actual.
6 Destaca PARELLA DA, “Responsabilidad colectiva y daño anónimo”, RCyS, 2012-X-5 y ss.,
que si no se hubiese mencionado al dueño, habite o no, habría sido suficiente aludir al
ocupante, expresión comprensiva del dueño que habita.
7 KEMELMAJER DE CARLUCCI, en Código Civil y leyes complementarias, t. 5, p. 651.
8 Bien observa MOSSET ITURRASPE que no hay culpa en el hecho de vivir en un inmueble
común, junto a un vecino desaprensivo que arroja objetos a la calle o descuidar su estado,
posibilitando la caía (Responsabilidad por daños. Responsabilidad colectiva, p. 59).
9 LLAMBÍAS, Tratado, t. IV-A, p. 449, quien incluso agregaba desacertadamente el recaudo
de culpa en el desempeño de esa autoridad.
10 En sentido parcialmente coincidente: PIZARRO, Responsabilidad civil por riesgo creado y
de la empresa, t. III, p. 564, aunque éste alude al riesgo de compartir aberturas exteriores,
circunstancia que puede no concurrir.
11 TALE, “Cuarenta y dos objeciones fundamentales…”, ED, 191-953. El autor critica el art. 1672 del
Proyecto de Código Civil de 1998, que sólo libera a “quien demuestra que n o participó” en la causación
del daño; pues “si se conoce al autor, ¿qué razón hay para atribuir el deber de resarcir a los demás? ¿qué
razón hay para presumir que ellos también han participado en la actividad dañosa?”.
Estimamos que la crítica es infundada. No es exacto que sólo exima al demandado la
prueba de que no participó en la causación, pues en algunas oportunidades, si se conoce al
exclusivo autor o autores, ello evidencia que aquél no intervino en dicho proceso causal y,
por eso, también queda liberado.
12 TRIGO REPRESAS, “Obligaciones concurrentes, indistintas o conexas en el derecho vigente y en el
Proyecto de Código”, LL, 2013-C-782.
13 En sentido concordante: PARELLADA, “Responsabilidad colectiva y daño anónimo”, RCyS,
2012-X-5 y ss., quien precisa que de otro modo se permitiría descargar la responsabilidad en
personas insolventes.
14 KEMELMAJER DE CARLUCCI, en Código Civil y leyes complementarias, t. 5, p. 653.
15 Ejemplo de PARELLADA, “Responsabilidad colectiva y daño anónimo”, RCyS, 2012-X-5 y ss.
16 CNCiv., Sala D, 16/8/88, voto del doctor BUERES, cit. por GESUALDI, en Código Civil y normas
complementarias, t. 3 B, ps. 141 y ss.
Art. 1761. Autor anónimo.
1 El supuesto no debe identificarse con el previsto en el art. 1751, primera parte, concerniente a una
pluralidad de responsables.
Hay solidaridad cuando “varias personas participan en la producción del daño que tiene una
causa única”, pero en dicho artículo la “causa única” significa fundamento o título de
obligación, y no origen del suceso.
Por ejemplo, el principal y el dependiente no responden de manera solidaria, sino
concurrente (causas diversas), aunque el daño tenga idéntica proveniencia causal.
2 Los autores que usan la terminología objetada se inspiran en GOLDENBERG, La relación de causalidad
en la responsabilidad civil, 1ª ed., p. 150.
3 En el sistema del Código anterior respecto de cosas caídas desde un edificio, si se supiere quién fue el
agente nocivo, “él sólo será responsable” (art. 1119, in fine).
Ese precepto contiene un error gramatical, al disponer “el sólo será responsable” (con tilde
en la palabra destacada) en lugar de “él solo será responsable”.
El adverbio “sólo” sugiere responsabilidad como única consecuencia jurídica (lo cual en
muchos casos puede constituir una obviedad, pero no descarta que en algunos pueda
además imponerse una sanción económica disuasiva), mientras que el adjetivo “solo”
equivale a que responde una determinada persona: el autor del daño, y no también otras.
Esta última es la interpretación acertada de aquel precepto (si bien el Diccionario de la
lengua española autoriza que el adverbio lleve o no tilde, no la admite en el adjetivo).
4 KEMELMAJER DE CARLUCCI, en Código Civil y leyes complementarias, t. 5, p. 592.
5 Ver MOSSET ITURRASPE, Responsabilidad por daños. Responsabilidad colectiva, ps. 13 y ss.
6 Así lo interpreta LLAMBÍAS, Tratado. Obligaciones, t. IV-B, ps. 289 y ss.
7 PIZARRO, Responsabilidad civil por riesgo creado y de la empresa, t. III, p. 564. Véase
también el estudio clásico de LÓPEZ CABANA, “Responsabilidad colectiva. Régimen legal en
Argentina y Latinoamérica”, LL, 1986-B-931, y RCyS, 2013-III-279.
8 En cambio, no parece correcto el razonamiento de LLAMBÍAS, en el sentido de que la víctima es inocente
en un cien por ciento y que cada miembro del grupo lo sería sólo en parte, con una menor inocencia, por
no haber sido descartada (Tratado. Obligaciones, t. IV-B, p. 56).
A nuestro entender, no caben esas conclusiones “a medias”, pues en la realidad alguien es
autor (o coautor) o no lo es.
Algo distinto, y correcto, es aludir a una “sospecha” o “complicación” a propósito de una
autoría probable, como incógnita que debe ser despejada por aquellos contra quienes se
vierte, quienes se encuentran en exclusivas o mejores condiciones para esclarecer la duda
causal.
9 PARELLADA, “Responsabilidad colectiva y daño anónimo”, RCyS, 2012-X-5 y ss.
10 Ya BUSTAMANTE ALSINA sostenía la necesidad de impedir que persista el anonimato, con motivo de
“posibles maniobras” dentro de los grupos para tornar “irresponsables” a todos sus integrantes,
imposibilitando la indemnización (Teoría general, p. 1746).
11 CNCiv., Sala H, 9/12/05, Rep JA, 2006-381, Nº 60.
12 SC Mendoza, Sala I, 5/11/05, Revista de Derecho de Daños, 2006-1: “Eximentes-I”, ps. 476
y 477.
13 Acertada descripción de MOSSET ITURRASPE, Res ponsabilidad por daños. Responsabilidad
colectiva, p. 13.
14 MOSSET ITURRASPE, Responsabilidad por daños. Responsabilidad colectiva, ps. 100 y ss.
15 COMPAGNUCCI DE CASO, “Responsabilidad médica y responsabilidad colectiva”, LL, 1991-D-466;
GESUALDI, Código Civil y normas complementarias, t. 3 B, p. 141.
16 A nuestro entender, la sola circunstancia de integrar un grupo sobre cuyos miembros se extiende una
sospecha de autoría individual aunque anónima, no debería tener la virtualidad de generar una sola
obligación contra todos, según se verifica en materia de solidaridad.
Aunque materialmente coincidentes, precisamente por formar parte del grupo, la situación
puede llegar a delimitarse de manera tajante para quien no fue autor ni contribuyó a
causar el daño, lo cual estaría revelando títulos diferentes para responder, y debió
sustentar pluralidad de obligaciones concurrentes, sin atar a cada miembro a la suerte de
actos cumplidos por o contra los restantes, según es principio en la solidaridad pasiva. No
obstante, el Código impone solidaridad.
17 MOSSET ITURRASPE, Responsabilidad por daños. Responsabilidad colectiva, p. 47.
18 TALLONE - SCOLARA, “Participación del individuo en grupos. Relevancia en el ámbito de la
responsabilidad”, LL, 2000-A-967.
19 TRIGO REPRES AS, “Obligaciones concurrentes, indistintas o conexas en el derecho vigente
y en el Proyecto de Código”, LL, 2013-C-782.
20 Por eso, bien se dice que técnicamente “la prueba tal extremo no importa una circunstancia eximente
que opere la ruptura del nexo causal, sino más precisamente lo que se acredita es la falta de un requisito
sine qua non o presupuesto esencial para que opere la presunción de causalidad” que es la pertenencia al
grupo (TALLONE - SCO LARA, “Participación del in dividuo en grupos. Relevancia en el ámbito de la
responsabilidad civil”, LL, 2000-A-967).
21 Reflexiona PARELLADA sobre la diferencia con el caso de daño por cosas arrojadas o caídas,
donde la ley indica como eximente “no participar”, en lugar de “no contribuir” en la
producción del daño. Este verbo revela compartir algún fin, mientras que en aquel otro caso
no se trata más que de un grupo de vecinos que sólo comparte el edificio (“Responsabilidad
colectiva y daño anónimo”, RCyS, 2012-X-5 y ss.).
22 Era la solución receptada en el art. 1119 del Código anterior, con respecto de daños por
cosas arrojadas o caídas: “Si se supiere cuál fue el que arrojó la cosa, él sólo será
responsable” (quiso decir: “…él solo será responsable”).
El proyecto de Unificación de 1993 (Comisión designada por la Cámara de Diputados)
regula genéricamente la institución: “Cuando el daño es causado por el miembro anónimo
de un grupo determinado, el riesgo derivado de tal circunstancia autoriza a la víctima a
accionar contra cualquiera de los integrantes del grupo por el total del perjuicio padecido.
Constituirá eximente de responsabilidad la prueba de que el agente no integró el grupo o la
identificación del causante del daño” (art. 1119).
23 ZAVALA DE GONZÁLEZ, “Responsabilidad del jefe de un equipo médico”, LL, 1996-B-358.
24 Sobre este tema y varios conexos, ver GARRIDO CORDOBERA, “Los daños colectivos”; “El
‘riesgo de desarrollo’ en materia de productos de consumo”: un punto de tensión en la
aplicación de los principios del Derecho de Daños”, Revista de Derecho de daños, 2008-2, ps.
129 y ss.; “La responsabilidad por riesgos del ‘desarrollo’”, LL actualidad, 23/5/06;
“Responsabilidad grupal o colectiva”, en Revista Jurídica de Daños, 6/11/2011, I-J-L-741, en
Internet.
25 Véase COLON DE RIBOT, “El concepto de relación causal en casos de contaminación de sustancias
tóxicas: un análisis de la teoría de costo y beneficio”, Revista de Derecho Portorriqueño, 1991, vol. 31,
ps. 39 y ss.
26 También TRIGO REPRESAS estima que debió instituirse solidaridad pasiva en hipótesis previstas por los
arts. 1753 y 1758, referidos a responsabilidad del principal por hecho del dependiente, del deudor por el
de aquellos de quienes se sirve para cumplir, del dueño o guardián, y de los titulares de actividades
riesgosas. La expansión de la solidaridad eliminaría controversias conflictivas en los efectos aplicables en
unos y otros casos. (“Obligaciones concurrentes, indistintas o conexas en el derecho vigente y en el
Proyecto de Código”, LL, 2013-C-782.

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