La noche de River y su impacto

 
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Imagínese que en vez de estar programado para el 3 de mayo, el superclásico se jugara este domingo, que River ya estuviese clasificado para los octavos de final de la Libertadores, y que debiese ir a la altura de Oruro para enfrentar a San José, mientras que Tigres, angustiado por la posibilidad concreta de quedar eliminados en la primera etapa, piensa más en ese choque que en el propio duelo con Juan Aurich. ¿Qué equipo pondría Marcelo Gallardo? Con la salvedad de que difícilmente River se presentara al compromiso sin completar el banco de suplentes, surge una única respuesta: una formación alternativa, mix de suplentes y de juveniles.

Mucho se habló, las últimas dos semanas, sobre el eventual superclásico de octavos de la Copa. Más que nada por la marcha indeclinable de Boca hacia el N° 1 de la tabla general, acompañado por el morbo de una clasificación agónica de River. Una posibilidad que llevó a conjeturar en exceso, mezcla de ironías, dramatismo y necesidades marketineras que respalden el bombardeo mediático a toda hora. La pregunta, en todo caso, es: ¿podrá River hacer su parte, ganar, habida cuenta de que aún no lo logró en lo que va del torneo?

Todo puede suceder, está claro. Los optimistas de los recuerdos se apoyan en el caso San Lorenzo 2014, cuando pasó de milagro y luego fue campeón, quitándose un estigma del alma. Los pesimistas de lo incontrastable prefieren hurgar en los intereses de tener un superclásico en 8vos en lugar de un Boca-Juan Aurich o Boca-San José. Los neutros y realistas se abocan a la percepción más sensata: que River puede quedar fuera de la Libertadores por responsabilidad propia. Lamentando victorias o empates que se esfumaron de manera impensada, pero que no lo eximen de la culpabilidad.

Hace una semana, Rodolfo D'Onofrio, el mismo que en febrero...

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