Ya no pueden disimular

 
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La crisis más previsible del mundo se precipitó ayer a la velocidad de la luz. Por primera vez, Daniel Scioli dio una señal de rebeldía ante el plan kirchnerista para acorralarlo, que lidera casi sin disimulo su vicegobernador, Gabriel Mariotto."Tengo un límite", les dijo Scioli a colaboradores que lo consultaron ayer, cuando el clima en el oficialismo se hacía irrespirable. En fila y por orden del gobernador tres ministros provinciales ya habían acusado a Mariotto, con términos ajenos al pacifismo sciolista, de boicotear la gestión. El proyecto que votó el jueves el kirchnerismo en la Legislatura para exigir que el gobierno blanqueara cómo maneja la publicidad de la provincia acortó la mecha de una bomba que ya estaba por explotar. Mariotto desenfundó su escudo: "Yo respondo a la Presidenta, y Scioli, como el resto de los gobernadores, también debe responder a la Presidenta".El choque Scioli-Mariotto coincidió justo con el final de una semana accidentada, en la que otras cosas empezaron a escapársele de las manos a Cristina Kirchner. La economía empezó a revelar flaquezas mayores a las previstas, se agravaron peleas sindicales irresueltas, renació la inquietud en el mercado cambiario y quedaron al desnudo situaciones críticas en la kirchnerista Santa Cruz.Los sucesos de ayer amenazan con acelerar esa espiral de tensiones.Desde el primer día en el cargo, Mariotto apuntó a órganos vitales del proyecto político del gobernador. Primero la seguridad, después el juego, ahora la propaganda.El vicegobernador moviliza el conflicto más evidente que enfrenta el oficialismo. La figura que mejor mide para la sucesión presidencial de 2015, Scioli, es percibida como un enemigo ideológico por la línea del kirchnerismo más influyente en el entorno de Cristina Kirchner. Mantenerlo vivo pero débil es un imperativo para inflar la ilusión de una reforma constitucional que permita otro mandato de la Presidenta o para crear un sucesor más afín al paladar "nacional y popular".Mal no les va. Scioli enfrenta un rojo fiscal que podría trepar a $ 10.000 millones a fin de año, tiene en punto muerto buena parte de la obra pública, las protestas gremiales paralizan la Justicia, hay problemas serios con los proveedores... La necesidad de fondos lo colocó en pie de guerra con el agro.A Mariotto lo separa casi todo de Scioli. Lo...

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