No es una depuración: es el quiebre de mafias

 
EXTRACTO GRATUITO

A los jueces federales les bastaron 15 días para detener o procesar a una legión de ex funcionarios kirchneristas. Y, por si fuera poco, cayó Ibar Pérez Corradi, acusado de instigar el triple crimen de Quilmes/General Rodríguez. Si bien la extradición promete ser remota, en Comodoro Py apuntan que María Servini de Cubría podría ir a tomarle declaración a Paraguay. No sería la primera vez que ella apela a ese recurso.

Parece haber llegado la hora de una gran depuración institucional. Pero es mentira. La Justicia no está avanzando sobre un poder corrupto. Se están quebrando mafias. Las delaciones y los pases de factura aportan pruebas. Y hacen que los tribunales ya no puedan seguir disimulando. Julián Ercolini "investigaba" a José López desde 2008. Igual que Daniel Rafecas, que esperó a que el ex secretario revoleara 10 millones de dólares en un convento para allanar su domicilio. Héctor Cappaccioli y el resto de los procesados por Ariel Lijo financiaron en las droguerías la campaña de Cristina Kirchner hace una década. Las fechorías de Sergio Schoklender con Hebe de Bonafini, por las que Marcelo Martínez De Giorgi llamó a declarar a De Vido, López y otros dirigentes, se conocen desde hace cinco años. Si los magistrados se desperezaron fue porque López decidió donar su fortuna a las monjitas.

Nada que sorprenda: para que Sebastián Casanello y el fiscal Guillermo Marijuan recorrieran las estancias de Báez hizo falta que apareciera el video de Martín Báez contando plata en La Rosadita. El ejemplo más risueño es el de los camaristas de Casación Alejandro Slokar, Ángela Ledesma y Pedro David. Desde comienzos de 2014 debían resolver si López tenía que ser investigado desde 2003 o desde 2006. Se acordaron de hacerlo el martes 14, horas después de que el imputado ofrendó sus termosellados a la madre Alma. Los tres jueces demostraron que son capaces de burlarse de sí mismos. Dijeron: "Todo lo expuesto también impone el mejor desenvolvimiento del proceso desde un imperativo de celeridad atento la entidad de la maniobra endilgada, ya que como desde siempre se evoca: 'Un Estado que no se rigiera por la justicia se reduciría a una banda de ladrones' (San Agustín)". Los jueces federales participan, con gobernadores, intendentes y legisladores, del desbande general del kirchnerismo.

Se rompe a los apurones un pacto de una década, al amparo del cual se siguieron cometiendo las irregularidades que ahora se sancionan.

¿Qué habría pasado con los sobrecostos...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA