Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial - Camara Comercial - Sala A, 9 de Septiembre de 2015, expediente COM 048487/1999

Fecha de Resolución 9 de Septiembre de 2015
EmisorCamara Comercial - Sala A

Poder Judicial de la Nación En Buenos Aires, a los 29 días del mes de septiembre de dos mil quince, se reúnen los Señores Jueces de Cámara en la S. de Acuerdos, con asistencia de la Señora Prosecretaria Letrada de Cámara, para entender en los autos caratulados “NISELLI JUAN C/ CERVECERIA Y MALTERIA QUILMES S.A.I.C.A. Y G. S/

ORDINARIO” (Expte. n° 48487/1999), originarios del Juzgado del Fuero Nro. 26, S.N.. 52, en los cuales, como consecuencia del sorteo practicado de acuerdo con lo establecido en el art. 268 C.P.C.C.N., resultó que debían votar en el siguiente orden: Doctor A.A.K.F. (2), D.I.M. (1) y D.M.E.U. (3). La Señora Juez de Cámara, D.M.E.U. no interviene en el presente Acuerdo por hallarse excusada (art. 109 RJN).

Estudiados los autos se planteó la siguiente cuestión a resolver:

¿Es arreglada a derecho la sentencia apelada?

A la cuestión propuesta, el Señor Juez de Cámara Doctor A.A.K.F. dijo:

  1. LOS HECHOS RELEVANTES DEL LITIGIO.

    (1.) J.N. promovió demanda por daños y perjuicios contra “Buenos Aires Embotelladora S.A. (en adelante “BAESA S.A.”, actualmente “Cervecería y Maltería Quilmes S.A.I.C.A. y G.”), persiguiendo, por un lado, el cobro del importe de pesos tres millones doscientos sesenta y ocho mil trescientos setenta y uno con 60/100 ($ 3.268.371,60.-), con más sus respectivos intereses y, por otro, la declaración de nulidad parcial de la cláusula 2° del contrato de concesión que vinculaba a las partes, en cuanto permitía que la accionada realizara ventas directas a clientes y que modificara o alterara los límites territoriales de operación del concesionario, solicitando –además– la imposición de costas a la accionada.

    Refirió haberse desempeñado como concesionario de la marca “Pepsi” para la empresa “Compañía Embotelladora Argentina (CEA)”, desde el año 1977 hasta la quiebra de esta última que aconteció en el año 1989.

    Expuso que en el año 1990 cuando “Pepsi” retomó su actividad comercial a través de “BAESA S.A.”, su parte también retomó la actividad como concesionario de esta última, teniendo a ese momento, una cartera de seiscientos Fecha de firma: 09/09/2015 Firmado por: A.A.K.F., JUEZ DE CAMARA Firmado por: I.M., JUEZ DE CAMARA Firmado(ante mi) por: V.C.P., Prosecretaria de Cámara Poder Judicial de la Nación cincuenta y nueve (659) clientes fijos, siendo su radio de comercialización la localidad de San Fernando (zona I).

    Manifestó que “BAESA S.A.” comenzó a diseñar una política de ventas más agresiva, para lo cual requería que los concesionarios ampliaran su cartera a, aproximadamente, tres mil quinientos (3500) clientes, lo cual, en la práctica, significó la “venta de zonas de distribución”, así como fusiones y absorciones entre concesionarios.

    Dijo que, a fin de cumplir con los objetivos fijados por “BAESA S.A.”, a principios del año 1992, tuvo que negociar la compra de la zona de distribución correspondiente a la localidad de Tigre (zona II), a cuyo fin desembolsó

    dinero a favor del vendedor, adquirió un camión y se hizo cargo del personal que trabajaba en esa zona.

    Relató que para el año 1993, la accionada le impuso la compra de una nueva zona, la correspondiente a la localidad de V. (zona III), debiendo su parte, al igual que en la oportunidad anterior, abonar dicha transacción al enajenante, adquirir dos (2) nuevos camiones y ampliar su personal.

    N., que en el mes de julio de ese mismo año (1993) la demandada le “ofreció” la atención de la zona relativa a la localidad de D.T. (zona IV), obligándolo a negociar con el titular de ese territorio, debiendo abonar dinero a este último, ampliar nuevamente la flota de camiones e incorporar personal.

    Sostuvo que en el mes de marzo de 1994, “BAESA S.A.” le “ofreció”

    la zona correspondiente a la localidad de P. (zona V), aclarando que si bien en este último caso no debió pagar importe alguno al anterior concesionario, se le impuso la contratación de personal y la compra de más camiones. Explicitó que, luego de esta última ampliación del territorio de distribución, su parte llegó a atender y comercializar con seis mil quinientos ochenta y seis (6586) clientes.

    Afirmó que, durante todo el curso de la relación, “BAESA S.A.” se aprovechó de su parte obligándola a: i.) realizar cuantiosas inversiones en “publicidad”; ii.) solventar eventos deportivos o artísticos; iii.) contratar personal para atender las zonas adquiridas; iv.) comprar depósitos y camiones; v.) invertir Fecha de firma: 09/09/2015 Firmado por: A.A.K.F., JUEZ DE CAMARA Firmado por: I.M., JUEZ DE CAMARA Firmado(ante mi) por: V.C.P., Prosecretaria de Cámara Poder Judicial de la Nación sumas de dinero en la adquisición de cajones y botellas.

    Aseveró que se vio obligada a realizar todos los gastos referidos en la convicción de que la accionada iba a respetar el contrato de concesión, lo cual no hizo, ya que competía deslealmente con su parte comercializando los productos distribuidos con varios de sus clientes y con todos los supermercados instalados en sus zonas de distribución exclusivas, destacando que el precio de venta al público en supermercados era aún inferior al precio que su parte adquiría la mercadería de “BAESA S.A.”.

    Adujo, en esa línea, que la situación se agravó al aparecer terceros que también comercializaban en sus zonas de distribución a un precio inferior al que adquiría los productos, extremo que lo llevó a perder numerosos clientes y, a su vez, determinó que se viese privado de acceder a los premios que la demandada otorgaba por llegar a cierto volumen de venta.

    Expuso que la distribución de la marca “Pepsi” representaba un 90%

    de su facturación, razón por la cual se encontraba obligado a aceptar las condiciones “humillantes” y “abusivas” impuestas en el contrato por “BAESA S.A.”, ya que lo contrario implicaba tener una enorme estructura de distribución “parada”.

    Refirió que, en oportunidad de suscribir el contrato de concesión correspondiente al año 1996, sorpresivamente, la accionada excluyó la zona I de su radio de distribución, la cual comenzó a ser atendida directamente por “BAESA S.A.”, es decir, que esta última le vendía los productos directamente a los clientes que su parte había atendido durante veinte (20) años.

    Arguyó que la aparición de hipermercados en su territorio agravó aún más el perjuicio, debido a que la accionada vendía a ese canal a un precio inferior, a tal punto que sus clientes acudían directamente a los hipermercados para abastecerse.

    Esgrimió que, al disminuir las compras de su parte –en razón de la actitud “maliciosa” de la accionada–, dejó de percibir los premios que eran otorgados al cumplir cierto volumen de compra, lo que originó que se viera privada de “ganar” bonificaciones por, aproximadamente, la suma de pesos veinticuatro mil quinientos ($ 24.500.-) mensuales.

    Fecha de firma: 09/09/2015 Firmado por: A.A.K.F., JUEZ DE CAMARA Firmado por: I.M., JUEZ DE CAMARA Firmado(ante mi) por: V.C.P., Prosecretaria de Cámara Poder Judicial de la Nación Sostuvo que todas estas circunstancias le causaron un grave perjuicio económico y financiero, por lo que su actividad pasó de ser superavitaria a deficitaria, lo que la condujo a una asfixia financiera. Agregó que “BAESA S.A.”, aprovechándose de esta situación, le hizo firmar hipotecas abiertas en garantía de la deuda que acumulaba su giro comercial.

    A fin de sustentar la nulidad parcial del contrato solicitada, sostuvo que el contrato de concesión fue confeccionado por la accionada y se suscribió

    cuando esta última tenía las hipotecas en garantía y cuando la zona I se hallaba excluida de la concesión, hallándose obligado a firmarlo debido a la gravosa situación en la que se encontraba.

    Aseveró, en esa dirección, que la cláusula 2ª del contrato suscripto desnaturalizaba la concesión, sosteniendo, en primer lugar, que esa disposición “burla(ba)” la exclusividad propia de este tipo de contratos al reservarse “BAESA S.A.” “el derecho de efectuar ventas directas a clientes ubicados en la referida zona”.

    Arguyó que, también mediante la redacción de esa cláusula, la demandada pretendió “legalizar lo ilegal”, debido a que con esa disposición se privó

    a su parte de trabajar en su zona originaria (zona I).

    Continuando con el relato, expuso que, una vez obtenida la hipoteca a su favor, “BAESA S.A.” le disminuyó el crédito otorgado hasta la suma de pesos doscientos mil ($ 200.000.-), siendo que durante toda la relación éste alcanzaba la cantidad de pesos setecientos mil ($ 700.000.-), extremo que implicó que continuamente se quedara sin stock.

    Indicó que, a partir del mes de junio de 1996, la accionada redujo un 1% de ganancia sobre el precio de ventas en los tamaños retornables y, finalmente, en el año 1997, cuando comenzó a funcionar en todo su esplendor el Tren de la Costa, le “quitó” la parte de la zona II que estaba en el radio de dicho emprendimiento comercial.

    Expuso que, frente a este cuadro de situación, en fecha 19.12.1997 le remitió una carta documento a su contraria rescindiendo el contrato de concesión a Fecha de firma: 09/09/2015 Firmado por: A.A.K.F., JUEZ DE CAMARA Firmado por: I.M., JUEZ DE CAMARA Firmado(ante mi) por: V.C.P., Prosecretaria de Cámara Poder Judicial de la Nación partir del 24.12.1997 intimándola al pago de la suma de dólares estadounidenses dos millones cien mil (u$s 2.100.000) por los daños y perjuicios ocasionados.

    Refirió que dicha misiva fue rechazada por su contraria, lo que motivó

    la remisión de una nueva carta documento en fecha 13.01.1998, en la cual –además–

    la intimó a la recompra de los envases oportunamente adquiridos, misiva que también fue rechazada por su contraria.

    En razón de todo lo expuesto, además de la nulidad parcial del contrato, reclamó: i.) la suma de pesos cuatrocientos ochenta mil trescientos veinte ($ 480.320.-) en concepto de “pérdida de ventas de la zona I”, desde el mes de mayo de 1996 hasta el mes de diciembre de 1997; ii.) la cantidad de pesos ciento treinta y dos mil setecientos veinte ($ 132.720.-) por “pérdida de ventas...

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