Niegan en la Iglesia un acuerdo con el Gobierno por el nuevo Código Civil

"La participación de la Iglesia fue clara y pública. Actuamos con honestidad y responsabilidad, al plantear públicamente nuestro parecer como un servicio ahttp://www.lanacion.com.ar/1640858-una-reforma-temeraria-que-no-necesitamosNo hubo nada que no se conociera."Con firmeza, el arzobispo de Santa Fe y presidente del Episcopado, monseñor José María Arancedo, negó que la Iglesia negociara a escondidas con el Gobierno eventuales concesiones en el tratamiento de la reforma del Código Civil.En diálogo con LA NACION, enumeró las propuestas que oportunamente los obispos dieron a conocer en documentos y audiencias públicas, al igual que otras instituciones, universidades, colegios profesionales y fieles católicos, y advirtió quehttp://www.lanacion.com.ar/1640856-el-gobierno-postergo-la-sancion-del-codigo-civilcoinciden con la posición de la Iglesia.Más tajante, el obispo de Chascomús, monseñor Carlos H. Malfa, expresó desde Roma, donde se encontró con el papa Francisco, que "la Iglesia no negocia ni muchos menos presiona, sino que ejerce con libertad su irrenunciable servicio a toda la sociedad en la fidelidad a Dios y a la dignidad humana".Malfa y Arancedo son las principales voces de la Iglesia en lo que atañe a la reforma del Código Civil. Ambos integran, junto con el arzobispo de Mercedes-Luján, Agustín Radrizzani, el Equipo Episcopal para la Vida, constituido para analizar las implicancias de los proyectos legislativos en temas inherentes a la vida humana y a la familia.El titular del Episcopado celebró la decisión del Gobierno de postergar hasta 2014 la aprobación definitiva de la reforma del Código Civil. "Es una buena medida, para dar mayor tiempo de reflexión, en un tema en el que es necesario un mayor acuerdo político", señaló.Arancedo consideró esencial la definición legal del comienzo de la existencia de la persona. El proyecto reconoce que la vida humana comienza desde la concepción, sea dentro o fuera del seno materno. "Desde ese momento hay vida humana y debe ser protegida sin importar las circunstancias. Los embriones no son cosas", dijo, en sintonía con la redacción final del dictamen. El proyecto oficial dejó de lado la idea original de remitir la protección del embrión no implantado a una ley adicional. También desestimó la figura de la maternidad subrogada (alquiler de vientres), cuya resistencia fue expresada por varias organizaciones -no sólo la Iglesia- en las...

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