Los niños, puente a un mundo mejor

 
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La escena pasa del arrabal tanguero a la sabana africana envuelta en rugidos de leones. Suena el ritmo bailable de una tarantela y asoma un dragón chino. Cada número es encabezado por un niño de origen distinto: Nigeria, China, Italia, Australia, México, Israel, Brasil, Grecia, Estados Unidos y Argentina. Diez países, diez culturas, unidas en un sueño infantil de tolerancia, paz e integración.Así es como se plantea el joven músico Ezechiel Palmieri el mensaje de Wundekindz, el encuentro, una puesta en escena musical que se presenta en dos únicas funciones, hoy y mañana, en el Teatro Coliseo. Para ello buscó en el mundo a una decena de niños de entre 9 y 12 años que se destacaran por su capacidad artística tanto como por "una fuerza que los imantaba para hacer algo por el mundo", al decir de Palmieri. Algunos son celebridades en sus países, como Konstantinos en Grecia, o Zhong, quien llena estadios en Shanghai. Carla, en tanto, se hizo conocida cantando en los colectivos en Guadalajara y Chloe interpretando a Matilda en los teatros de Australia.Palmieri los reunió en torno a un proyecto que incluye la grabación de las canciones en un CD y la repetición del show a lo largo de un año en cada uno de los otros nueve países que participan. Le seguirían luego una nueva edición anual con otros diez artistas niños de otros tantos países del mundo, para seguir haciendo la ronda por la paz, según explica el compositor y pianista, ganador en Italia del premio de la RAIZecchinod'Oro a la canción infantil, con un tema interpretado por Juan Francisco Greco, el niño que abre ahora el show de Wundekindz como representante del país anfitrión. "Mi idea es construir puentes de acá a otros puntos del mundo con estos niños."Gastón Marioni -el director de la premiada Tanguito mío- fue convocado para hilvanar en la puesta en escena la diversidad de los niños en una propuesta común. "La propia infancia de los protagonistas facilita la comunión entre ellos. El desafío está en lo vertiginoso del tiempo de preparación, ya que no podemos tener a los chicos durante meses de ensayos", dice en una breve pausa de los ensayos. Gerardo Gardelín dirige la orquesta en vivo del show, 22 niños argentinos de hasta 15 años forman el ensamble en torno a los pequeños protagonistas."Hay una historia narrativa que comienza el día que en el mundo hay un árbol de las virtudes, se pierden sus hojas, que son las virtudes, y este encuentro propicia la recuperación de ellas. Cada chico desde su...

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