La nefasta cultura de la excepción

 
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Durante las sucesivas gestiones nacionales kirchneristas se afianzó un intervencionismo estatal exacerbado, que derivó en una discrecionalidad por momentos absoluta por parte de determinados funcionarios públicos, capaces de dominar las normas ambiguas y las excepciones, que son una fuente universal de corrupción.

Recientemente, la propia presidenta Cristina Fernández de Kirchner oficializó una particular concepción del "caso por caso" durante su visita a Rusia. Allí, cuando durante un encuentro con empresarios alguien le preguntó cómo harían los potenciales inversores en la Argentina para ingresar y retirar divisas del país con el actual cepo cambiario, la primera mandataria enfatizó que se haría un análisis "caso por caso".

Esta concepción se viene aplicando prácticamente a todo y ha plagado al Estado de burócratas deseosos de manejar a su antojo designaciones en empleos públicos, contrataciones, licitaciones y adjudicaciones de obra pública, créditos con fondos oficiales y la asignación de todo tipo de prebenda. Ha dado lugar a un sistema donde los funcionarios más valorados no son aquellos imbuidos de un espíritu tendiente a posibilitar el bien común, sino quienes poseen más facilidad para redactar o hacer cumplir complicados marcos regulatorios sobre cualquier aspecto de la vida comercial, capaz de garantizar grandes cajas para financiar la actividad política o ser fuente de corrupción personal.

El comercio exterior argentino lejos ha estado de quedar exento de los vicios del intervencionismo exacerbado y de la doctrina kirchnerista del "caso por caso". Un simple ejemplo está dado por los permisos de exportación, conocidos como ROE, instrumentados a partir de marzo de 2006 para la carne. Aquella intervención fue justificada por el Gobierno como una estrategia "en defensa de la mesa de los argentinos", pero el sistema se fue ampliando rápidamente a otros sectores, entre ellos el de los granos y el de los lácteos. En todos los casos, el resultado de esta política fue funesto. Así, por ejemplo, la caída de las exportaciones de carne provocó serios problemas en la industria frigorífica, además de causar una sensible reducción del stock ganadero.

El criterio de asignación de permisos no se fundó en los antecedentes, de manera de no afectar las inversiones en desarrollo de mercados que hubieran realizado las empresas. Por el contrario, la distribución se ha venido haciendo con otra lógica, mucho más dependiente...

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