Valladolid en la doctrina municipalista de los congresos iberoamericanos de municipios

Autor:Valentín Merino Estrada
Cargo del Autor:Secretario General Ayuntamiento de Valladolid
Páginas:253-267
RESUMEN

1. Los congresos iberoamericanos de municipios promovidos por la OICI - 2. La doctrina emanada de los Congresos: innovación y sentido práctico - 3. Las aportaciones desde valladolid - 3.1. Municipio y participación - 3.2. Municipio y desarrollo sostenible - 3.3. Municipio al servicio de los ciudadanos: modernización y calidad

 
ÍNDICE
EXTRACTO GRATUITO

Page 253

1. Los congresos iberoamericanos de municipios promovidos por la OICI

La Organización Iberoamericana de Cooperación Intermunicipal (OICI) nació en el Primer Congreso Panamericano de Municipios, celebrado en la ciudad de La Habana los días 14 al 19 de noviembre de 1938.

En los años inmediatamente posteriores a la Primera Guerra Mundial se produjo un importante auge del movimiento asociativo municipalista, que tenía como objetivo general superar las diferencias entre los pueblos para evitar nuevos enfrentamientos. El entendimiento entre ciudades y pueblos más allá de las fronteras estatales se veía como vía idónea para superar las diferencias y supuestos agravios.

Las asociaciones municipalistas internacionales tenían en común dos objetivos básicos: a) la defensa de la democracia y de la autonomía local; b) la búsqueda de fórmulas para conseguir Page 254 actuaciones conjuntas de cooperación, basadas en la idea de " intermunicipalidad".

Este concepto se gestó precisamente en el ámbito del municipalismo iberoamericano, ya que fue expuesto por primera vez en la Ciudad de México por el municipalista cubano Ruy Lugo-Viñas, en 1921.

Fue esta filosofía intermunicipalista la que impulsó a la VI Conferencia Internacional de Estados Americanos, celebrada en 1918 en La Habana, a adoptar una resolución propugnando la convocatoria de un Congreso Panamericano de Municipios.

Diez años más tarde, en la misma ciudad de La Habana, se celebró el Primer Congreso, del que surgió la Comisión Panamericana de Cooperación Intermunicipal, que dio origen a la OICI.

En los primeros Estatutos, aprobados en Chicago en 1939, ya se reflejaban muy claramente los objetivos de la Organización: 1) contribuir al desarrollo, fortalecimiento y autonomía de los municipios; 2) defender la democracia en la esfera local; y 3) promover la incorporación efectiva de las Administraciones Locales en el proceso de desarrollo nacional de sus respectivos países.

Para el logro de estos objetivos, la OICI promueve diversas actividades, entre ellas, la celebración periódica de Congresos, Conferencias y Seminarios internacionales municipalistas.

Los Congresos ordinarios se han celebrado con regularidad y carácter bianual, desde 1946, tras la Segunda Guerra Mundial, hasta nuestros días. Ha habido 26 Congresos ordinarios y 2 extraordinarios. En ciudades hispanas de los Estados Unidos se han celebrado 3 Congresos; lo mismo en Uruguay. Dos Congresos han tenido lugar en ciudades de Brasil, Colombia, Argentina, Chile, Venezuela y México; uno de Puerto Rico, Panamá, Cuba, Perú y Portugal. En España se han celebrado cinco Congresos,Page 255 dos de los cuales han sido en nuestra Ciudad: el XXI en 1992 y el XXVI en 2004.

En los Congresos promovidos por la OICI a lo largo de 68 años de trabajos municipalistas se ha fraguado una doctrina propia, sustantiva, rica en matices y muy práctica.

2. La doctrina emanada de los Congresos: innovación y sentido práctico

En el VI Congreso Iberoamericano de Municipios, celebrado en 1956, se aprobó la importante "Declaración de Panamá", ratificada en la reunión de Presidentes de América el 22 de junio de ese mismo año.

El espíritu de la "Declaración de Panamá", que pronto se difundió por todos los municipios iberoamericanos, estaba fuertemente asentado en los principios de libertad y democratización, y recomendaba que las autoridades municipales fueran elegidas exclusivamente entre las personas que los practicasen.

Constituyó el antecedente próximo de la trascendental Carta de la Autonomía Local Iberoamericana, aprobada el 22 de noviembre de 1990 en la ciudad de Caracas.

Este documento, de gran importancia, señaló el camino a recorrer por los municipios para consolidar la democracia y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.

Su repercusión fue grande y, entre otros aspectos positivos, provocó una expansión doctrinal, consolidada en el XXI Congreso, celebrado en Valladolid en julio de 1992. Este Congreso marcó el punto de madurez de la doctrina municipalista iberoamericana.

La riqueza de la doctrina emanada de los Congresos se debe en buena medida a un acertado planteamiento metodológico. En su gestación se combinan tres tipos de aportaciones: a) las técnicas, a cargo de los mejores expertos universitarios; b) las Page 256 experiencias prácticas, a cargo de los Municipios más avanzados en la gestión; y c) los planteamientos políticos más innovadores en ambas orillas del Atlántico.

En cuanto a los contenidos, la doctrina municipalista aborda el papel a desarrollar por las Entidades Locales en el sistema político-administrativo y en la sociedad en general, teniendo en cuenta la doble vertiente: política y gestora.

Como ya expresé con ocasión del XXVI Congreso, los tres ejes fundamentales de esta doctrina son:

  1. La consideración y puesta en valor del Municipio como escenario en el que se gesta la cultura democrática. Este eje se inscribe en la corriente más amplia que revaloriza la naturaleza política de los gobiernos locales frente a los enfoques tradicionales, que habían situado el monopolio de lo político en el ámbito estatal.

    De forma específica, se centra en la importancia del gobierno municipal en el proceso general de consolidación democrática. Considerando que el problema político principal en los países latinoamericanos es perfeccionar y profundizar la democracia, destaca la importancia del Municipio para el logro de ese objetivo.

    El gobierno local constituye el escenario propicio para acercar la política a los ciudadanos y propiciar una auténtica cultura democrática. Descentralización y participación son contenidos en los que la doctrina municipalista iberoamericana profundiza para fortalecer la democracia en el Estado, partiendo de una fuerte revitalización y protagonismo del gobierno local.

  2. El Municipio como gestor de servicios: eficiencia y calidad. La doctrina de los Congresos Iberoamericanos no olvida que el Municipio es una Administración prestadora de servicios que fundamenta una parte muy importante de su legitimidad en la solución de los problemas cotidianos...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA