El mundo, y el país, están locos, muy locos

de la a Gremio, y Boca, a Palmeiras. ¡Cruje el Mercosur! En realidad, cruje por el triunfo de este señor Bolso, que con ese apellido debería figurar en los cuadernos de la corrupción kirchnerista. En sus primeras declaraciones, el futuro ministro de Economía de don Bolso puso al Mercosur en el horno, y cuando quiso rectificarse resultó menos creíble que el Día de la Lealtad peronista.A estas alturas deberíamos preguntarnos si el mundo, como el título de aquella película de los años 60 (ojo, no es que yo la haya visto: me la contaron mis abuelos), está loco, loco, loco. Según el ya célebre teorema enunciado por el mendocino Raúl Baglini en los años 80 (en este caso me enteré por boca de mis padres), las propuestas de un candidato son directamente proporcionales a su posibilidad de llegar al poder: cuanto más cerca, más responsables, más racionales, menos zarpadas. El teorema de Baglini, tan sencillo y certero, murió con Trump. Cuanto más se acercaba a la Casa Blanca, más loco parecía, y sigue haciendo de las suyas desde el Salón Oval. Es cierto que la economía norteamericana vuela, pero también volaron, al estallar en mil pedazos, las buenas costumbres, los códigos de convivencia internacional, la previsibilidad, la negociación y no la cultura del Far West como forma de superar conflictos. Sobre las huellas de Trump caminó don Bolso, escandalizando a casa paso, y le fue muy bien. Qué difícil habrá sido el papel de Haddad, su rival. Además de cargar con el muerto de la herencia corrupta del PT, de loco no tiene nada.El trabajo de los asesores de campaña se ha vuelto complejo y seguramente estarán en el proceso de quemar todos los manuales. Ahora parece que para triunfar hay que hacer un culto de lo políticamente incorrecto. En cualquier momento vamos a escuchar, en los mítines electorales, ideas como estas: "La institución del patriarcado está en un peligroso retroceso", "el que mata a un ladrón tiene 100 años de perdón", "¡a los enemigos, ni justicia!" (uf, se me volvió a escapar el gorila) y "es hora de que los abuelos se pongan a laburar".¿Creen que hablo en broma? Esta semana lanzó su campaña presidencial el diputado salteño . Lo de la campera amarilla, esa que no se saca nunca, no es una referencia: es una definición. Como que no hace falta agregar más nada, ¿no? Pues bien, se presentó y dijo que su ministro de Economía va a ser Javier Milei (qué otro, claro), que piensa cerrar el Banco Central (lo cual tiene sentido: nuestro Banco...

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