Las mujeres se unen en una marcha con distintas consignas

 
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El reclamo comenzó después de la muerte de Chiara Páez, asesinada y enterrada en el patio de la casa de su novio, en Rufino. Tenía 16 años y estaba embarazada. "Nos están matando. No vamos a hacer nada? #NiUnaMenos", publicó en twitter la periodista Marcela Ojeda. Enseguida, bajo el mismo hashtag, un grupo de mujeres, la mayoría periodistas, empezó a escribir sobre la necesidad de hacer algo para poner fin a la violencia de género y a los femicidios.

Poco después tomó forma la convocatoria: la primera marcha contra la violencia machista se hizo el 3 de junio 2015 y movilizó a más de 150.000 personas frente al Congreso. En las redes sociales la convocatoria fue aún mayor. Tanto que incluso la ex primera dama norteamericana, Michelle Obama, durante su visita a Buenos Aires, destacó el impacto mundial que había alcanzado el reclamo.

Hoy las mujeres volverán a las calles para hacer visibles sus reclamos, con ejes de concentraciones en el Congreso y la Plaza de Mayo.

El eco de Ni Una Menos fue tan fuerte que superó al grito inicial. Bajo ese mismo paraguas, en los meses sucesivos se agruparon distintos tipos de reclamos que tenían un eje en común: una situación de desigualdad, en distintos planos, por el solo hecho de ser mujeres.

La voz de Ni Una Menos tomó vida propia y se convirtió en un reclamo que hoy representa distintas voces, en distintos tonos y que alberga matices: están aquellas que piden el aborto legal, las que reclaman condiciones igualitarias en el mercado laboral, las que se enfocan en el fin de los femicidios, las que piden la libertad de Milagro Sala y las que les gritan basta al acoso y a la violencia sexual.

Están las que piden poder caminar por la calle sin ser molestadas; las que reclaman el cumplimiento de la ley de protección integral para la mujer; las que quieren ser escuchadas con respeto en las comisarías cuando denuncian ser víctimas...

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