Muerte y resurrección del cine

 
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Faltan algo más de tres meses para el estreno global y simultáneo de Interstellar. El 6 de noviembre llegará a los cines argentinos esta fantasía espacial de Christopher Nolan, que de nuevo, como viene ocurriendo desde Memento, recuerdos de un crimen, y sobre todo a partir de su trilogía sobre Batman y El origen, despertará con toda seguridad fascinaciones y enojos al mismo tiempo.Antes de que vuelva a hablarse de la destreza visual del realizador y de que a la vez reaparezca la desconfianza de muchos frente a sus disquisiciones filosóficas, Nolan se anticipó con otra invitación a la polémica, esta vez escrita y con su firma. En un artículo de opinión publicado el 7 de este mes en The Wall Street Journal, se enfrenta a quienes ya declararon la muerte del cine y augura su resurrección.La nota se conoció en un contexto que parece darles la razón a los escépticos. En el verano boreal, momento en que Hollywood espera los mayores ingresos del año, la taquilla se desplomó con una baja del 20 por ciento respecto de igual período de 2013, con números todavía más calamitosos en el crucial fin de semana del 4 de julio.Buscando culpas todos miran en primer lugar a Transformers 4, que encabeza la lista de franquicias, secuelas y continuaciones que no estuvieron a la altura de las expectativas. Fracasaron allí también otras apuestas a gran escala, como las nuevas aventuras del Hombre Araña, Godzilla y Cómo entrenar a tu dragón 2.Pero al mismo tiempo, desde el otro lado del globo terráqueo, asomó con los mismos actores (y distintos números) la mirada más optimista del cuadro. Gracias sobre todo a la nueva aventura de Transformers, cuyo multimillonario presupuesto se vio respaldado en gran parte por capitales chinos, el gigante oriental compensa las pérdidas con un aumento del 22 por ciento en un año de sus ingresos por boletería. ¿También en el cine, como en tantas otras actividades, el eje de mayor influencia se irá desplazando inexorablemente hacia el Pacífico y hacia el mundo asiático?En su análisis, Nolan también pone el foco en los números. Lo primero que señala es una verdad de Perogrullo: los estudios procuran minimizar costos y maximizar ganancias. Y esta dirección es la que los lleva, por ejemplo, a deshacerse definitivamente del soporte fílmico y cambiarlo por el digital. La diferencia de costos entre uno y otro, por pantalla, va de los 600 a los 80 dólares. De hecho, el artículo aparece acompañado de un cuadro en el que Hollywood calcula una ganancia del 5...

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