Mudarán a miles de manteros de Once y de Flores a predios cerrados

 
EXTRACTO GRATUITO

El gobierno porteño prepara un plan para reubicar a los manteros de Once y de Flores y así liberar calles y veredas por las que hoy apenas se logra circular. Casi 3300 vendedores serán trasladados a predios situados a escasos metros de donde los vendedores trabajan actualmente. La iniciativa, que abarcaría a los ambulantes de las avenidas Pueyrredón, Corrientes y Avellaneda, también prevé crear un registro para regular la actividad.

Algunos manteros están de acuerdo con el proyecto, pero otros expresaron su disconformidad. Durante una recorrida, LA NACION dialogó con vendedores que dijeron que aceptarían la "mudanza", mientras que otros, los más combativos, la rechazaron porque "el comercio está en la calle, donde pasa la gente".

La recuperación del espacio público es un anhelo de larga data de los vecinos de ambas zonas y un fuerte reclamo de los comerciantes establecidos, que ven en la venta ambulante una competencia desleal.

El mes pasado, sumaban 1694 los vendedores que exhibían su mercadería en improvisados estantes y "mostradores" callejeros por la zona de Once, según el registro realizado por la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (Fecoba). Estos manteros serían trasladados a galpones contiguos a las vías de la línea Sarmiento, sobre la mano izquierda de la calle Perón, indicaron fuentes oficiales. Se trata de terrenos de propiedad nacional que deberán transferirse a la Ciudad, algo que -según aclaró el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, a LA NACION- "está en marcha".

En el barrio de Flores, en tanto, serán 1602 los comerciantes callejeros que deberán reubicarse en el predio elegido por el gobierno, que funcionaría a pocas cuadras de la intersección de Nazca y Avellaneda. Hoy, las inmediaciones de ese cruce se encuentran abarrotadas de manteros que ocupan las estrechas veredas y parte de la acera. Hay tramos de la avenida Avellaneda en los que un par de carriles quedaron inutilizados para los rodados, ya que fueron ocupados por los vendedores. Ciertas ochavas, como a la altura de las calles Argerich y Cuenca, están parcialmente cubiertas por mercadería en exhibición y cajas.

"¡Noooooo! Si nos mandan a galpones pasamos a vegetar. La venta está en la calle", aseguró Daniel, un puestero instalado a escasos metros de la entrada de la terminal de Once. No es la primera vez que el hombre escucha que los quieren reubicar, pero "nunca lo aceptaría". Gladis, que desde hace 15 años vende sobre la avenida...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA