Motivos de raza: Extensible a etnia

Autor:Carlos Alberto Toselli; Pablo Martín Grassis; Juan Ignacio Ferrer
Páginas:181-184
 
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En menor proporción, en Argentina, se verifican casos de discriminación por cuestiones raciales (los móviles más enraizados responden a cuestiones ideológicas, gremiales, enfermedades y sexo). Ahora bien, el concepto de raza, en una acepción restringida, es usado con "pretendido" alcance antropológico a los fines de determinar un conjunto de rasgos físicos hereditarios y comunes a una determinada etnia.1 Todas las personas presentan estos rasgos fisonómicos; por lo tanto, al mismo tiempo que las distinguen exteriormente con unas, permiten identificarlas en relación con otras con igual apariencia. Como concepto social es tan abstracto que permitiría distinguir como raza diferente a los campeones deportivos, a los intelectuales, a los laboriosos, a los artistas, a los militares, etc. (más propios de una estirpe que no nace sino que se hace). En su mínima reducción, este prejuicio absurdo lleva a catalogar a las personas según su color de piel (blanco, negro, mestizo, moreno, cobrizo, amarillo), Page 182 que con igual desquicio también podría ceñirse al color de su cabello, rozando así la confusión con otro móvil habitual de discriminación que está signado por los caracteres físicos de la persona y es tratado generalmente con los motivos por "enfermedad". Estará más emparentado con las cuestiones raciales si se advierte que tales caracteres no reconocen una base biológica (disfunción), sino que son meros rasgos físicos externos y no "impedimentos físicos".

Es que la abstracción del concepto "raza" permite inferir lo absurdo de la distinción, pues la medicina genética y la antropología no han encontrado diferencias significativas que permitan obtener conclusiones científicas que lleven a afirmar que las personas clasificadas en una raza determinada puedan ser mejores en términos productivos o humanitarios que otras. Cuando se refiere a que no son "significativas" se parte del presupuesto de que no hay una estricta igualdad; por ejemplo, se ha comprobado que las personas de tez oscura poseen mayor labilidad en su aparato digestivo mientras que los de tez pálida son más fuertes en dicho aspecto; en cambio, con los problemas de epidermis y alergias la predisposición se invierte. Ahora bien, ello no es dirimente ni fatal, al punto de que la farmacología o la cirugía moderna no destinan medicamentos o técnicas específicas a personas de distinto color o tonalidad; prueba categórica de que por debajo de la piel no se han descubierto diferencias biológicas significativas. Más todavía...

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