Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Sala I, 20 de Septiembre de 2023, expediente CNT 047546/2018/CA001

Fecha de Resolución20 de Septiembre de 2023
EmisorCámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Sala I

Poder Judicial de la Nación CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO

SALA I

SENTENCIA DEFINITIVA CAUSA N° 47546/2018/CA1

AUTOS: “MORALES, CARLOS DARÍO C/ ORGANIZACIÓN COORDINADORA

ARGENTINA S.R.L. S/ DESPIDO”

JUZGADO NRO. 34 SALA I

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en la fecha de registro que figura en el Sistema Lex 100, la Sala Primera de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, procede a dictar sentencia en la causa del epígrafe, y de acuerdo al correspondiente sorteo, se procede a votar en el siguiente orden:

La Dra. M.C.H. dijo:

  1. Contra la sentencia dictada en grado el día 17/11/22 se alza el actor, a tenor del memorial recursivo deducido en fecha 28/11/22. Dicha presentación no mereció

    la réplica de la contraparte. De su lado, la representación letrada del accionante controvierte los honorarios que le fueron regulados, por estimarlos reducidos.

  2. La señora Jueza de primera instancia rechazó las indemnizaciones pretendidas por el actor en relación al despido sin causa invocado por aquél. Para así

    decidir, la Magistrada expresó -en apretada síntesis- que la relación de trabajo mantenida por el Sr. M. y la sociedad aquí demandada -Organización Coordinadora Argentina S.R.L.- se extinguió por voluntad concurrente de las partes, en los términos previstos por el art. 241 de la LCT. En virtud de ello, condenó a la accionada a abonarle al actor la suma de $356.679,35, al ponderar que aquélla no acreditó el cumplimiento de los pagos a pautados en el acuerdo así suscripto, aspecto que arriba firme a esta instancia.

  3. En términos preliminares, pongo de relieve que -según puede desprenderse de la pieza inaugural del sub discussio- el accionante adujo haber ingresado a realizar tareas de conductor a favor de la demandada el 17/04/96, hasta el 16/01/18, fecha en la que se le habría requerido que firmara una escritura pública de desvinculación por “mutuo acuerdo”. Denunció que se habría visto obligado a suscribir el convenio, ya que la demandada le exigió su firma para la percepción de una gratificación,

    todo lo cual constituyó una “simulación” destinada a evadir el pago de las indemnizaciones previstas por el ordenamiento legal a su favor (v. fs. 5/15).

    A su turno, -en la oportunidad de contestar demanda- la accionada reconoció

    la fecha de ingreso y las características del contrato de trabajo denunciadas por el accionante, mas adujo que la extinción de la relación de trabajo fue fenecida por medio de Fecha de firma: 20/09/2023

    Alta en sistema: 22/09/2023

    Firmado por: G.A.V., JUEZ DE CAMARA

    Firmado por: M.C.H., JUEZ DE CAMARA

    Firmado por: M.V.Z.V., SECRETARIA

    Poder Judicial de la Nación CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO

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    una desvinculación armoniosa

    , materializada a través del convenio celebrado por voluntad concurrente de las partes por medio de la escritura pública que el actor reconoce en la demanda -art. 241 de la LCT-. De este modo, solicitó que se tuvieran en cuenta las erogaciones ya efectuadas por su parte en los términos del art. 260 de la LCT, al entender procedente el reclamo del actor respecto del pago de las cuotas pendientes, aunque no así respecto de la totalidad del reclamo impetrado (v. fs. 85/91).

    Luego de escrutar los temperamentos esgrimidos por cada parte y ponderar las probanzas recabadas, la magistrada de origen –como ya he señalado- determinó que la relación anudada por los contradictores halló su término por mutuo acuerdo en los términos del art. 241 LCT, pues no mediaban elementos hábiles para concluir que tal desenlace se produjo mediante otra de las vías extintivas concebidas por el ordenamiento heterónomo.

  4. A fin de revertir lo decidido en grado, el accionante alega que la sentenciante anterior habría efectuado un incorrecto encuadre legal del caso. En tal sentido, insiste en la tesitura planteada por su parte en el escrito de demanda, referida a que “…el acuerdo celebrado por las partes obedeció más a un acto fraudulento llevado a cabo por la demandada para evadir sus obligaciones en el pago de las indemnizaciones correspondientes”. En tal sentido, aduce -nuevamente ante esta instancia- que “..el supuesto ‘mutuo acuerdo’ en realidad nunca existió. Se trató de un intento de simulación de acuerdo con el sólo fin de procurar despedir sin causa al actor, pretendiendo de esta forma evadir el pago de las indemnizaciones que nuestro ordenamiento laboral establece en caso de despido sin justa causa”. En función de ello, solicita la procedencia de los rubros indemnizatorios derivados del despido incausado; el incremento indemnizatorio previsto en el artículo 2° de la ley 25.323 y las sanciones establecidas en los artículo 80 y 275 de la LCT.

    Como punto de partida para ingresar en la temática, creo oportuno recordar que la ley positiva contempla la posibilidad de que el contrato de trabajo concluya por voluntad concurrente de las partes, en tanto ello resulte ya sea de un acto formalizado mediante escritura pública o ante la autoridad judicial o administrativa del trabajo, o bien de un comportamiento recíproco que traduzca inequívocamente el abandono mutuo de la relación (art. 241, incs. 1º y de la LCT). De acuerdo a lo ya reseñado, interesa aquí el primero de los supuestos antedichos, acto jurídico que constituye -por su inherente esencia- un negocio bilateral derogatorio, nutrido por la expresión de voluntad conjunta de los contratantes, quienes deciden ejercer en plenitud su autonomía y dirigir tal arbitrio a sellar el ocaso de un vínculo que otrora supieron anudar de idéntico modo; allí, tal despliegue volitivo engendró una relación contractual antes inexistente, e idéntica libre determinación hoy la finiquita.

    Fecha de firma: 20/09/2023

    Alta en sistema: 22/09/2023

    Firmado por: G.A.V., JUEZ DE CAMARA

    Firmado por: M.C.H., JUEZ DE CAMARA

    Firmado por: M.V.Z.V., SECRETARIA

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    Tal cauce extintivo, a diferencia de su semejante tácito, aparece sujeto a un minucioso disciplinamiento legal, presumiblemente derivado de un reconocimiento del preponderante rol que desempeña la autonomía de la voluntad de ambos contratantes,

    cuya centralidad -en lo frecuente, postergada- merece una especial salvaguarda que la tutele de posibles actos fraudulentos pergeñados por el empleador a fin de sustraerse de las obligaciones indemnizatorias que podrían caberle ante la rescisión del nexo. Alentada por esos móviles, la norma interpela que esa recíproca vocación rescisoria se exteriorice a través de ciertos canales, con observancia de ciertos estándares formales, orientados a garantizar la sinceridad del negocio y cuya inobservancia lo fulmina de nulidad: a)

    instrumentación vía escrita; b) formalización mediante escritura pública o ante autoridad judicial o administrativa del trabajo; c) con la presencia insustituible de la persona trabajadora.

    Observo que en el presente caso, tales exigencias aparecen acabadamente reunidas y, a diferencia de lo postulado con insistencia por el trabajador, no median indicadores hábiles para interpretar que aquél se avino a intervenir en dicho negocio jurídico sin pretensión de hacerlo, ya sea por mero influjo de violencia, intimidación,

    simulación o lesión proveniente de la patronal. Digo ello pues, ante todo, resulta imprescindible reparar que –conforme a lo ya reseñado-, tanto al cursar el emplazamiento inaugural del intercambio telegráfico como mediante el escrito inaugural de las presentes actuaciones, dicha parte se limitó a caracterizar el acuerdo suscripto como “fraudulento”,

    por cuanto se trató de un “…intento de simulación de acuerdo con el sólo fin de procurar despedir sin causa al actor, pretendiendo de esta forma evadir el pago de las indemnizaciones”, sin exponer –siquiera, someramente- cuál sería el contenido de ese hipotético proceder, que permitan inferir su significación específica en el caso concreto.

    Empero, aún frente a un deliberado soslayo de tales omisiones, lo cierto es que el actor no ha acreditado en la causa -vía probatoria- las acusaciones efectuadas, pues basta un atento estudio de las constancias de autos para advertir no sólo la absoluta orfandad de elementos probatorios hábiles para satisfacer esos fines, sino también indicadores de que lo convenido por las partes –efectivamente- resultó un genuino acuerdo de voluntades.

    En efecto, destaco que no ha...

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