Monotributo: incertidumbre y conflicto por un trámite que vence en una semana

Un trámite de rutina se convirtió este verano en un factor de incertidumbre para un grupo de contribuyentes y en una cuestión de tire y afloje entre los contadores y la AFIP.En enero de cada año, los monotributistas tienen la obligación de recategorizarse, si es que dar ese paso resulta necesario en función de la facturación que tuvieron en los meses previos o de su situación frente a otros parámetros del sistema, como el monto de los alquileres vinculados con la actividad. Esa primera recategorización de cada año (hay otra en julio) se hace observando los valores de la tabla de categorías ya actualizada, según lo establecido por la ley.Y la misma ley, la 24.977, dispone que los montos máximos de facturación para estar tanto dentro del régimen del monotributo como en cada una de sus categorías, se actualizan anualmente en enero. Para eso, los valores se incrementan en un porcentaje equivalente a la suba que en el año previo acumularon los haberes jubilatorios pagados por la Anses.Esa actualización se concretó en 2018, 2019 y 2020. Pero este año no ocurrió lo mismo. Y, a tan solo una semana del vencimiento del plazo para la recategorización (el período es del 1° al 20 de este mes y fue dispuesto años atrás no por ley, sino por una resolución de la AFIP, que esta semana lo ratificó tras haber recibido pedidos de prórroga), los valores de la tabla que están publicados siguen siendo los que rigieron el año pasado.Según el organismo que está a cargo de Mercedes Marcó del Pont, la recategorización debe hacerse con la tabla de 2020, algo que, luego de un año con una inflación de alrededor de 36%, perjudica a los contribuyentes. Y después, si se aprueba un proyecto de ley enviado al Congreso días atrás, se dispondrán los medios, según dicen en la AFIP, para hacer las readecuaciones que correspondan.El factor de incertidumbre para este 2021 surgió a causa de la decisión del Gobierno de suspender, durante todo 2020 (en el primer semestre por ley y en el segundo, por un decreto de necesidad y urgencia), la aplicación de la fórmula de movilidad previsional. A falta de un mecanismo automático para la recomposición de las jubilaciones y de otras prestaciones sociales, hubo decretos con porcentajes decididos de manera discrecional. Esas recomposiciones, además de ubicarse por debajo de las que habrían correspondido si hubiera seguido vigente la fórmula de la ley aprobada en 2017, no fueron iguales para todos los jubilados.Para resolver la cuestión de qué...

Para continuar leyendo

Solicita tu prueba