Mondongo de plastilina: el plato fuerte de la temporada de arte primavera-verano

La trastienda de Mondongo, un mundo de plastilina en los subsuelos de su taller de Palermo, que abrieron a LA NACION antes del envío de sus nuevas obras a la galería Barro, donde inauguran una muestra este sábado

Tras veinte años de hacer pintura con plastilina, los artistas de Mondongo se acercan a un estado de celebración. Superado el aislamiento de una cuarentena sin asistentes, el dúo -la pareja- vive ahora un gran momento personal y artístico: dos muestras monumentales durarán todo el verano, en Buenos Aires y Mar del Plata; una instalación que rinde homenaje a su paleta de colores quedará exhibida de forma permanente a pasos de la Catedral y una película documental del cineasta Mariano Llinás se está rodando para registrar su última gran hazaña .

Manuel Mendanha y Juliana Laffitte, las dos partes de Mondongo, en su taller, frente a un tondo creado con imágenes de villas de emergencia de distintas partes del mundo

En este momento, llegan las cajas de madera que mandaron a construir especialmente para poder trasladar -desde su taller hasta la galería Barro- una serie de obras redondas sin que salgan rodando por el camión de mudanzas. "Esto va a ser un vacío total. Estamos embalados y queremos que se vayan para empezar obras nuevas", dicen. Tienen que desarmar un retablo en tres partes para subirlo por el montacargas, desde el subsuelo donde trabajan en Palermo, hasta La Boca. Ajustan detalles, tensan los hilos de un tendido eléctrico en un paisaje de viviendas de emergencia, acomodan la pluma escondida adentro de una cabeza y dan los últimos retoques a una mano, una cara.

Un mundo en 3275 colores

El material que identifica a la obra de Juliana Laffitte y Manuel Mendanha , la plastilina, ya no tiene secretos para ellos. Entre sus últimos descubrimientos está el uso de la Pastalinda, la máquina de hacer fideos que les entrega planchas delgadísimas de material prensado, y un rastrillo, con el que pueden darle textura de hilo. Así logran la sutileza de la caída de un paño o de un pelo. Cuando la calientan, hacen dripping o goteo, como expresionistas abstractos. También, amasan bolitas minúsculas y las aplican como puntillistas. Todo esto se verá desde este sábado, a las 15, cuando inauguren la exposición Conejos blancos , una serie de tondos (cuadros en forma de disco, de gran tamaño), un retablo y una enorme instalación, que, como su título deja presumir, remite a Alicia en el país de las maravillas . "Lo pensamos como un símbolo de buscar...

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