Mirar para adelante, pero sin anteojeras

 
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¿Por qué no incluir a Expoagro como uno de los índices que mide el devenir de la economía argentina? Al fin de cuentas uno de los mayores reaseguros que tiene el país es el nivel de adopción de tecnología que tienen sus chacareros. Es lo que termina definiendo la productividad del sector, su capacidad competitiva, y en definitiva la viabilidad de buena parte de nuestros números macroeconómicos.Sería muy improbable haber alcanzado y pensar en superar las 100 millones de toneladas de granos con agricultores indiferentes y de brazos caídos.Este índice- Expoagro permitiría también predecir con mucha anticipación el impacto sobre los ingresos fiscales es por todos conocido.Así que ver a primera hora de la mañana del miércoles, con las puertas de Expoagro recién abiertas, al agricultor de Ameghino Rubén Paisani acompañado por su equipo de trabajo, compuesto por mecánicos y tractoristas, debajo de las últimas sembradoras de grano grueso con gran ancho de labor analizando minuciosamente los mecanismos de funcionamiento para decidir cuál iban a comprar, no deja de ser una buena noticia. Durante los días que duró la muestra que se realizó en Junín, miles de productores, técnicos y estudiantes mostraron el mismo interés que Rubén Paisani en actualizarse con las últimas novedades que presentaron los expositores y semilleros. Está claro que nadie quiere quedarse atrás y también es cada vez mas obvio que se necesita de una capacitación constante y creciente. Si no ¿cómo entender, por ejemplo, conceptos tan sofisticados como "la molécula de protección continua" que presentó la empresa Basf?A este comportamiento de los productores se lo debería medir año a año porque significa mucho más de lo que pueden indicar muchas de las estadísticas económicas. Un cambio de esta tendencia sería más que grave por las consecuencias que inmediatamente desencadenaría. Pero para evitar esto es necesario no confundirse y entender que el entusiasmo intrínseco por la producción no significa que los agricultores anden con anteojeras y sólo sepan mirar para adelante. También saben cuando es el momento de recoger el barrilete. Una prueba concreta de esto es lo que seguramente va a ocurrir con la caída de la superficie sembrada de trigo de la próxima campaña. De lo que se pudo escuchar por estos días en la muestra de Junín queda claro que se superó el nivel de tolerancia de los productores para seguir sufriendo la carrera de obstáculos que impone la comercialización del cereal. "No estamos para...

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