La mirada en el espejo

 
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"El mundo del trabajo es apasionante. En él tenemos la oportunidad de dar una respuesta personal a nuestra existencia. Aunque también podemos entenderlo como una pesada carga para subsistir, en la que en nada cuentan nuestros deseos." Dispuesto a construir un camino para el cambio, Joaquín Sorondo –autor de la frase– dejó el ambiente corporativo en la crisis de 2001 y fundó la comunidad de emprendedores Inicia. Había ocupado cargos gerenciales en grandes firmas y, con base fundamentalmente en lo aprendido sobre las relaciones humanas, decidió dedicarse a promover iniciativas sustentables, a las que define como las que aportan valor económico y también "social, cívico y ambiental".

Su experiencia está compartida en un pequeño libro titulado Ser persona, empresa, sociedad que dedicó a "emprendedores, empresarios y futuros líderes organizacionales", como una invitación a reflexionar.

Orientarse hacia lo sustentable bien puede tener el capítulo de mirarse y evaluarse a uno mismo. Al verbo sustentar, el diccionario le asigna varios significados: proveer a alguien del alimento necesario; conservar algo en su ser o estado; sostener algo para que no se caiga o se tuerza. ¿Somos sustentables nosotros mismos en esas tres dimensiones? La primera definición es fácilmente evaluable. Las otras llevan a indagar mucho más allá del recibo de sueldo. Implican pensar, por ejemplo, si en cada jornada somos reflejo de los valores que proclamamos (es decir, si nos "conservamos" y nos "sostenemos"). Existe el riesgo, dice Joaquín, de distraernos con lo que pensamos sin poner la atención en lo que hacemos: "La trampa es...

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