Milena Busquets Tusquets: 'La muerte de mi madre me expulsó de la infancia'

Da la sensación de que Blanca pasa por la vida muy deprisa, por instinto, necesitada de aferrarse a ella, por la vía de un amor que busca en paraísos perdidos de hombres, madres o amigas. Vive incómoda en este mundo, del que se defiende con una fórmula: mentiras más cortesía, más sonrisa veloz. "Creo que no sé mentir, pero mi madre decía que lo hacía por los descosidos", intenta alejarse Milena Busquets Tusquets de la evidente vida paralela con la protagonista de su novela También esto pasará (Anagrama), que se distribuirá en la Argentina en marzo

La autora está inquieta porque es consciente de que en su segunda obra, tras Hoy he conocido a alguien (2008), se desnudó demasiado. No hace falta que aparezca el nombre de Esther Tusquets -la escritora y editora de Lumen fallecida en julio de 2012- para identificarla con la madre de Blanca. Del dolor por su pérdida, la protagonista intenta guarecerse desplazándose al pueblo de Cadaqués con sus dos niños pequeños de diferentes matrimonios, invitando a sus dos ex maridos, coincidiendo con su amante casado, y llevando de notarias morales a sus dos mejores amigas.

El grito vital que destila la breve novela tiene un timbre particular, detectado pronto: un fenómeno no visto en décadas en un autor español; en la última Feria de Fráncfort fue comprado por prestigiosas editoriales como Gallimard, Rizzoli, Suhrkamp y Hogarth Press (que pagó 500.000 dólares). Los derechos se vendieron a 27 países.

"Siempre me he dejado llevar por el apasionamiento por las cosas, por la vida misma y por la gente", se sincera Busquets (Barcelona, 1972), que admite una nostalgia imposible por los años sesenta y setenta, los de la Gauche Divine de sus padres.

Mostrar un punto de cándida mirada infantil en un entorno hostil a los 40 años no le parece una suerte. "No lo es; por eso quizá vivo tanto en mi propio mundo, tengo poca vida social... En algún momento es bueno que te expulsen de la infancia, y la muerte de mi madre fue mi expulsión, la primera pérdida de un gran amor. ¿Cuántos tienes en una vida? ¿Dos? ¿Tres? Pues yo ya perdí uno." El libro no ha servido, al parecer, de exorcismo de esa ausencia. "Lo creí, pero no; hoy sé cómo parar el dolor; me ataca en medio de la calle y sé cómo controlarlo. La vida es bastante mierda, nos va hiriendo a la primera que puede. Mi alegría loca por la vida se ha acabado", lanza soltando una risa incómoda.

Una relación compleja

La sensación de fiesta terminada es patente y agria en...

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