Mikhail Baryshnikov: 'Hago un salto total al teatro del absurdo'

 
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No es el príncipe Sigfrido que conocimos en épocas de sus proezas juveniles en una coreografía de Petipa-Ivanov. Tampoco el versátil performer de los tiempos del proyecto White Oak Dance. Y sin embargo algo de aquello pervive en la estampa de su figura legendaria: a los 66 años, Mikhail "Misha" Baryshnikov ha vuelto a la Argentina para mostrarse en escena junto a dos cómplices pesados, Willem Dafoe y Bob Wilson, otros dos monstruos sagrados con quienes asumirá las (grotescas) alternativas de The Old Woman, un recuperado texto del absurdo debido al cuentista Daniil Kharms (se pronuncia "Jarms"), que murió en un psiquiátrico cuando Leningrado era asediada por la invasión nazi, en 1942. Esta pieza y la concepción escénica de Wilson conforman el más esperado espectáculo del año y ocupará la cartelera del Ópera, durante ocho veladas, desde mañana.El polifacético intérprete ingresa en la suntuosa sala del Hyatt reservada para este encuentro acompañado por su mujer, la ex bailarina Lisa Rinehart, y el impacto de su aura mítica es inevitable.Para superar el embarazo, en un gesto contrafóbico, le mostramos una foto de la no menos legendaria Galina Ulánova (la mayor étoile de la danza de la era soviética), ya anciana, tomada en un camarín del teatro El Círculo, de Rosario, durante su única visita a la Argentina, en 1983. Trata, no sin esfuerzo, de discernir los rasgos de esa figura que le resulta familiar y, cuando se entera de quién es, no puede reprimir, con una exclamación suspirada, un elocuente "Oh, my God!".Ha sido un colpo di scenacomo para sumergirnos en el universo de la danza del pasado y preguntarle si en la Escuela Vagánova de su juventud, junto a las clases del maestro Aleksánder Pushkin, Galina llegó a ser, también, su maestra. "No -responde-. La conocí en 1965; yo era muy joven y nunca la vi bailar en vivo, pero la admiré, me dio un premio en una competencia en Moscú y tuve una relación social con ella, aunque no como maestra. Pero eso sí: fue el alma máter de mi escuela." A principios de los ochenta, Ulánova consideraba que para entonces se habían disipado un poco las diferencias que existían entre la formación y el estilo de la escuela del Ballet del Kírov (hoy Teatro Mariinsky) y los del Bolshoi, acaso porque la mayoría de los maestros que entrenaban en una y otra ciudad de la Rusia soviética empezaban a ser los mismos. "No estoy de acuerdo -disiente Misha. Las diferencias entre una escuela y otra siempre fueron marcadas. Tanto Ulánova como Marina...

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