En un mercado signado por el vértigo, la atención sigue puesta en el tipo de cambio

 
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No hace falta ir a un parque de diversiones para vivir el vértigo que genera una vuelta en una montaña rusa. Se puede vivir la misma sensación desde la casa si se tiene posición en el mercado financiero. El costo del ticket es discutible. Puede resultar más que costoso, o no. De hecho, no se descarta que subirse en un buen momento, quizá le permita una más que atractiva ganancia en no mucho tiempo. Ahora bien, su habilidad para manejar la ansiedad será una de las claves para definir si darse esta vuelta fue finalmente divertido o resulta una experiencia que no querrá volver a vivir.

En la coyuntura local no hay gran misterio que las expectativas políticas dominan las decisiones financieras. El vocabulario principal se centraliza en el dólar con sus diferentes valores. Las expectativas de una devaluación ante el retraso del tipo de cambio oficial, que se profundiza y acelera incluso ante la caída del real (que tras la pérdida del grado de inversión por SyP llegó a operar en 3,90 por dólar y a acumular una depreciación superior a 47% en el año), se acrecientan semana a semana. Básicamente no hay proyección que no incluya como supuesto una devaluación de cara a 2016, aunque se discuta cuándo y de cuánto según el escenario político esperado. En este sentido es que se habla de unificación cambiaria y de la eliminación o no de la brecha como una de sus consecuencias.

La brecha entre el dólar marginal y el oficial se mantiene arriba de 65%, aun cuando el ritmo de devaluación "determinado" por el BCRA parece acelerarse. De hecho, la tasa mensual anualizada subió unos cinco puntos en las últimas dos semanas. Por otra parte, lo que sí se achica nuevamente es el diferencial entre el contado con liquidación y el MEP con el mercado marginal; la brecha aquí se ubica en el 10%, reduciéndose contra los niveles de 16 o 17% de semanas atrás, aunque aún arriba del 4-8% en promedio que se ubicó entre abril y junio. Acá el ajuste principalmente se da por la suba en el tipo de cambio implícito en el mercado que parece haber subido su piso a niveles de $ 14. Las presiones se mantienen, por lo que no se descartan nuevos ajustes.

En este marco, la apuesta a cualquier tipo de activo ligado al dólar es una alternativa que se busca y prioriza en cualquier cartera. Además crece la expectativa de que quien triunfe en octubre –o en su defecto, en noviembre– deberá acercar posiciones y encontrar una solución con los holdouts. La...

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