Medios al servicio de jerarcas

 
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El relator especial de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha manifestado su preocupación por un nuevo fenómeno respecto del ejercicio de la libertad de prensa en la región. Se trata de la proliferación de casos de empresarios que, después de haberse enriquecido por sus relaciones próximas con los gobiernos, compran medios de comunicación y los ponen al servicio de los jerarcas de turno.

En no pocos casos, los reciclamientos de esa naturaleza en la propiedad de medios son utilizados no sólo para integrarlos de manera oficiosa a las cadenas oficiales constituidas de hecho, sino también para la tarea de sumarse a la denigración de la prensa independiente. Edison Lanza, el relator especial de la CIDH, se hizo cargo de sus funciones en octubre del año último, al cabo de vanos intentos de gobiernos denunciados por sus ataques a la libertad de prensa por copar ese organismo autónomo, que actúa en la órbita de la Organización de Estados Americanos (OEA). Lanza es uruguayo y tiene una reconocida experiencia en su país como periodista y profesor de Derecho.

En marzo último, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, despotricó contra la CIDH y el intento de sus miembros de visitar el país a fin de profundizar el conocimiento sobre la delicada situación de periodistas y empresas de comunicación. Venezuela, como Ecuador, la Argentina y otros países, se debate en medio de aquel fenómeno denunciado por Lanza de comerciantes que se alzan, de un día para otro, con empresas periodísticas y fortalecen aún más su poderío económico, haciéndose eco diario de las políticas oficiales y de las intimidaciones de gobiernos autoritarios contra la prensa independiente.

Días atrás, el vicepresidente venezolano, Diosdado Cabello, inició acciones contra empresas y periodistas por haber reproducido un artículo en el que se lo criticaba. La persecución contra la libertad de expresión y de prensa ha recrudecido en un país sometido a la intemperancia gubernamental desde los días nefastos del coronel Hugo Chávez. Agobiados por las medidas de discriminación y las sanciones permanentes de que eran objeto, muchos diarios cerraron o fueron vendidos a cómplices del régimen chavista, al que elogian con obsecuencia en sus páginas mientras mantienen silencio, o refuerzan las imputaciones oficiales, contra los pocos que todavía resisten casi sin papel ya para la...

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